VOCES DE LEVANTE Y OCCIDENTE

Expulsión, terrorismo y resistencia en la Cisjordania palestina

Gabriel Morales Sod<br>*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.<br>
Gabriel Morales Sod*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: larazondemexico

A pocos días del 7 de octubre, mientras el país entero estaba de duelo, conmocionado por las atrocidades y tratando de comprender cómo algo así pudo haber sucedido, la extrema derecha israelí comenzó, sin perder tiempo, a poner en marcha un plan que llevaba años preparando.

Para estos grupos, el ataque y la guerra que sabían vendría no fueron necesariamente una tragedia, sino una oportunidad, pues entendían que, en medio del caos y la violencia, ni la sociedad israelí ni el mundo prestarían demasiada atención a sus planes de expulsión y colonización en la Cisjordania palestina.

En palabras de la ministra Orit Struck, esta fue para ellos una “época de milagros”. En cuestión de días, el plan comenzó a ejecutarse.

Hasta hace apenas unos años, los grupos de colonos de extrema derecha, aunque siempre activos, permanecían en los márgenes de la sociedad y la política israelí. Sin embargo, en su lucha desesperada por mantenerse en el poder, Netanyahu comenzó paulatinamente a verlos como actores políticos legítimos. Después de todo, tenían lo que Bibi necesitaba: votos. Así fueron surgiendo nuevos partidos de corte fascista, hasta que hace cuatro años Netanyahu decidió incorporarlos a su coalición, convirtiendo a individuos con antecedentes criminales y condenas por terrorismo en ministros con poder y presupuestos. Hoy, la extrema derecha controla dos de los ministerios más importantes: el Ministerio de Finanzas, el ministerio encargado de la policía y, además, la administración civil y militar israelí en Cisjordania.

A pesar de las aspiraciones de Hamas, que esperaba que los árabes y palestinos dentro de Israel y en Cisjordania se unieran a su lucha, los palestinos en estas áreas rechazaron la violencia. Esto poco importó para frenar a los extremistas judíos. Amparados por el caos y ahora desde el poder, estos colonos comenzaron a formar nuevas unidades de reservistas que

fueron sustituyendo al ejército israelí en partes de la administración militar de Cisjordania. Es decir, los colonos pasaron a ejercer control uniformados, haciendo cada vez más difícil

distinguirlos del ejército regular. A esto se sumaron millones de dólares provenientes del ministerio de Finanzas, destinados a financiar grupos radicales de jóvenes colonos. Con la protección del ejército y recursos en mano, decenas de estos grupos comenzaron la primera fase de su plan: expulsar a cientos de palestinos de pequeñas aldeas hacia las grandes ciudades palestinas para asegurar cada vez más territorio sin presencia palestina.

Estos grupos paramilitares, al estilo de las falanges, han tenido éxito, y la violencia ha alcanzado niveles pocas veces vistos en la región. Sólo desde enero se calcula que ha habido más de dos mil 500 ataques de extremistas judíos contra familias palestinas y más de 40 mil desplazados.

Los primeros en detectar la puesta en marcha de este plan fueron activistas judíos en la zona, cuyo número ha ido creciendo con el paso de los meses. Hoy, cientos de israelíes judíos viajan diariamente a Cisjordania para acompañar a las familias palestinas, utilizando sus privilegios para documentar las atrocidades, intentar detenerlas con sus propios cuerpos y llevar evidencia a las cortes y a la prensa.

Estos hombres y mujeres que representan el compás moral de la sociedad israelí, son héroes que arriesgan sus vidas para tratar de frenar el avance de una extrema derecha con recursos prácticamente ilimitados, contando únicamente con sus propios cuerpos y las cámaras de sus celulares. El esfuerzo ha comenzado a dar frutos.

Temas:

Google Reviews