Hay varios factores que están influyendo para que México no aproveche el fenómeno global del nearshoring. Uno de ellos es la falta de inversión en puertos. En julio del año pasado, el Gobierno anunció con bombo y platillo una cartera de inversiones sin precedente para modernizar puertos clave como el de Manzanillo, Lázaro Cárdenas, Veracruz, Ensenada y Progreso. Hablamos de unos 241 mil 51 mdp, el problema es que el arranque ha sido tan lento, que algunos ya dudan que alcancemos esa cifra. Y es que la inversión privada aún enfrenta retos relacionados con retrasos regulatorios y la necesidad de mayor certeza jurídica para operar de manera competitiva.
Es tal la preocupación por estos aspectos, que estaría ahuyentando a la inversión privada para modernizar los puertos de nuestro país. Las voces de alerta, expuestas durante el seminario “Diálogo con Ingenieros”, cuyo tema principal fue “La situación actual del Sistema Portuario Nacional”, organizado por el Colegio de Ingenieros Civiles de México el pasado 25 de mayo, apuntan, específicamente hacia la Dirección General de Puertos, de María Marisa Abarca Hernández, donde más de uno percibe una gestión que no termina de comprender la naturaleza de los proyectos portuarios y los compromisos de largo plazo que éstos exigen.
A ello se suma una falta de transparencia que tampoco ayuda. No existen indicadores públicos suficientes para evaluar los tiempos de resolución de trámites o autorizaciones, por lo que las quejas sobre retrasos, indefiniciones y cambios de criterio quedan atrapadas entre la percepción y la ausencia de información oficial. Y es que en un negocio donde cada decisión implica inversiones multimillonarias, la confianza no puede depender de interpretaciones. Los Programas Maestros de Desarrollo Portuario fueron diseñados precisamente para garantizar previsibilidad de largo plazo, cosa que no está sucediendo.

• Zenyazen a la pista
Tomemos el ejemplo de nuestro país vecino, en donde no quitan el dedo de la modernización portuaria, con inversiones federales cercanas a los 580 mil millones de dólares para 31 proyectos y un paquete histórico de infraestructura logística por 17 mil millones de dólares para puertos como Los Ángeles, Long Beach y Houston.
Acá, parece que íbamos por buen camino, en 2024 los puertos mexicanos alcanzaron un récord cercano a los 9.4 millones de contenedores, prácticamente el mismo volumen que Panamá, que movilizó 9.57 millones y creció a una tasa superior al 15 por ciento. Pero dicha tendencia se ha estancado. Para 2025 el avance cayó a apenas 1.6%, con 9.53 millones de TEU movilizados, mientras la carga total retrocedió 8.8% y el tráfico de buques cayó 5.7%. Manzanillo, que concentra cerca del 40% de los contenedores del país, incluso registró una ligera contracción.
Mientras nuestros competidores invierten, expanden infraestructura y envían señales de certidumbre para captar cadenas de suministro vinculadas al nearshoring, México parece ir a contracorriente con excesos de burocracia. El problema es que, si quienes aportan el capital perciben incertidumbre regulatoria, los proyectos se retrasan, la inversión se enfría y la ventaja competitiva se escapa. Recordemos que la inversión se construye con confianza. Y esa confianza, hoy, parece estar navegando en aguas turbulentas.
Exquisito Negocio. Zurich México hizo el lanzamiento de un seguro para obras de arte, para proteger piezas artísticas frente a riesgos como robo, daño accidental, desastres naturales y pérdidas durante su traslado, almacenamiento o exhibición. La cobertura contempla pinturas, esculturas, libros y colecciones, tanto en trayecto como en estadía y exhibiciones temporales, dirigida a coleccionistas, instituciones públicas y privadas, ya sabe usted y hasta el segmento middle market. Esta apuesta de negocio al que le entra ya es ampliamente conocida por los hombres de dinero que protegen lo que consideran debe tener un seguro. Eso sí, en México hay nuevos ricos y con gustos exquisitos por el arte como activo patrimonial y de inversión, con una cartera para ese fin como coleccionistas con presupuestos anuales de hasta un millón de pesos para la adquisición de obras y donde lo que llama la atención es que hoy ya hay compradores de generaciones como Gen X y millennials buscando diversificar sus portafolios mediante activos alternativos de valor cultural y económico. No se ha detallado públicamente los montos máximos de suma asegurada ni rangos de precio de este nuevo producto, pero seguro encontrarán en nuestro país a nuevos clientes para este suculento negocio.
Voz en off. En donde siguen ampliando su red de aliados financieros es en la Caintra Nuevo León. Y es que el organismo presidido por Jorge Santos Reyna firmó un segundo convenio bancario, ahora con Banco Santander México, que dirige Felipe García Ascencio, después del acuerdo alcanzado semanas atrás con Banregio. La estrategia apunta a diversificar las opciones de crédito para las PyMEs industriales de Nuevo León y fortalecer su crecimiento mediante financiamiento, capacitación y herramientas de desarrollo empresarial. Santander arrancará con una bolsa de 100 millones de pesos para empresas afiliadas a la cámara. Bien dicen que entre más competencia, mejorar condiciones para los afiliados, lo cual se puede traducir en fortalecer el acceso de las PyMEs a capital para operación, inversión y expansión…

Siguen cerrando las puertas

