El Gobierno debería preguntarse seriamente por qué las cosas en las últimas semanas han llegado a los límites.
Bajo la dinámica en donde todo tiende a minimizarse, lo que pasó con la CNTE, que no ha pasado, obliga al Gobierno a revisar sus estrategias, porque en el fondo la falta de estructura en ellas llevó a los capitalinos, junto con otros estados del país, a que por enésima vez fuéramos rehenes de los manifestantes y gobernantes.
La noche previa a la inauguración fue un caos. El Gobierno capitalino intentaba dialogar con los manifestantes y éstos materialmente corrieron al secretario de Gobierno, que también juega a las veces de “protagonista” en las redes.

• El Fan Fest de Claudia, Clara y Janecarlo
La Presidenta entró en una narrativa contradictoria. Hace algunos meses reconocía a los maestros de manera importante y significativa porque, además, en algún sentido, eran sus aliados. Todo fue cambiando cuando los problemas se agudizaron y la CNTE mantuvo el nivel belicoso de sus denuncias.
Va de nuevo: Lo que han estado haciendo a lo largo de estos meses es exigir que les cumplan las promesas que les hicieron durante las campañas. Las y los maestros dieron su voto con tal de que les cumplieran sus exigencias. López Obrador abrió las puertas a que la CNTE se pudiera manejar a su antojo. Poco a poco la Coordinadora fue colocando al Gobierno también como su rehén. Poco importó para la autoridad todo lo que pasó en la capital y en algunas ciudades del país.
Hemos entrado a una especie de “normalidad” de la violencia, y pareciera que no adquiere relevancia en nuestra cotidianidad. El hecho de que irrumpan grupos en edificios, como es el caso de Guerrero en el Congreso, pareciera que es algo ya a lo que nos tenemos que acostumbrar en donde no hay responsabilidad de nadie pase lo que pase. No hay detenidos y los manifestantes saben que no se van a meter con ellos.
Se echan para adelante y llevan las cosas al límite. Desde hace algún tiempo, es claro que le vienen tomando la medida al Gobierno, el cual tiene diferentes varas para medir a los manifestantes. Esta ocasión no fue la excepción. Estaba de por medio la inauguración del Mundial y lograron llevar las cosas al límite. Lo único que se está haciendo, es administrar el conflicto y seguir pateando el bote.
No pasemos por alto que no se ha resuelto nada, y que las y los maestros regresaron a las zonas aledañas al Zócalo por aquello de que el Fan Fest es intocable, no se vayan a molestar los Fifos.
Lo que ha pasado, estos días, nos vino a evidenciar que existen muchos grupos que con razón exigen atención y justicia.
Es evidente que las cosas siguen más menos igual con relación a las madres buscadoras. Si no, no se explica el por qué salieron a manifestarse de manera tan vehemente aprovechando la coyuntura. Hay muchos pendientes que no han logrado resolver las reuniones en Gobernación.
Está a la vista que no se ha resuelto absolutamente nada. Si los maestros regresaron al centro de la capital, es porque van a seguir empeñados en que se resuelvan sus demandas y están buscando negociar lo que para el Gobierno es innegociable, pero para ellos es el eje de su protesta. La otra posibilidad, que le vendría de perlas al Gobierno, es que el magisterio regrese a sus lugares de origen. Estamos a nada de entrar a vacaciones, y se sabe que después de ellas regresarán. Las vacaciones tienden a ser intocables, incluso en medio de las protestas.
Lo más importante ahora es lo que va a hacer el Gobierno con el Mundial echado a andar, a sabiendas de que, con vacaciones, o sin ellas, la Coordinadora seguirá estando presente y lo hará, como suele hacerlo, a su manera; así es como actúa.
Todo apunta a que el Gobierno seguirá administrando el conflicto y pateando el bote.
RESQUICIOS.
El desdibujado titular de Educación dijo que detrás de las manifestaciones de la CNTE existe un interés político. Es el mismo que desde hace años está presente y no pareciera ser una novedad.

México mágico

