ANTROPOCENO

Desagravio a López Velarde

Bernardo Bolaños. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: larazondemexico

El poeta Ramón López Velarde debería estar en nuestros billetes y, en cambio, quieren quitarle su casa. Ya muy enfermo, probablemente de sífilis, cinceló un poema memorable, pegajoso, que se publicaría póstumamente en la revista del magisterio: “La suave patria”.

Desde entonces, millones de niños han escuchado declamarlo, con sus endecasílabos locuaces, donde la Patria tiene al mismo tiempo el pelo rubio y también trenzas de tabaco: “Con tu pelo rubio se desposa el alma, equilibrista chuparrosa […] y a tus dos trenzas de tabaco sabe ofrendar aguamiel toda mi briosa raza de bailadores de jarabe”. Incluso poetas influyentes, como Octavio Paz y Jaime Torres Bodet, han ninguneado esos versos como ripiosos (sinsentido) y cursis. ¿Pero no es verdad que nuestra tierra es dorada de sol y entre sus cabellos de luz vuelan los guerreros mexicas muertos, reencarnados en colibríes? ¿Y no es cierto que el cabello mojado y anudado de las mexicanas tiene el aroma delicioso del tabaco?

Homero y Shakespeare esculpieron a las naciones griega e inglesa porque sus emociones e historias, encapsuladas en métricas y sonoridades brillantes, han resistido siglos. Las popularizaron, respectivamente, los recitadores llamados rapsodas y el teatro popular con espectadores de pie, armados con tarros de cerveza. La mnemotecnia hace patria. Y los 153 endecasílabos con rima consonante del poema más famoso de López Velarde también la hizo, nos modeló por entero, evocando el golpe cadencioso de las hachas, entre risas y gritos de muchachas y pájaros de oficio carpintero; haciéndonos apreciar la lengua española imantada del náhuatl de Cuauhtémoc, así como las calles como espejos de nuestros pueblos, con el santo olor de la panadería; advirtiéndonos que a los niños los criamos con demasiadas golosinas (compotas) y que el petróleo es legado del diablo; decretando que la clave de nuestra dicha consiste en combinar pupilas de abandono con una sedienta voz (dramáticos pero cachondos; José Alfredo Jiménez y Agustín Lara).

Obvio, Ramón no es el único poeta a la altura de los héroes. Están Sor Juana y Nezahualcóyotl (también desalojado, pero de su billete de cien pesos). También corrieron a Frida y Diego del de 500. Debería estar prohibido que un político dobletee en los billetes, aunque se apellide Morelos o Juárez. ¡La poesía también nos dio patria y nuestro único Premio Nobel de Literatura!

Hoy, incluso esos poetas que sólo escriben textos de amor, poesía lírica, alzan la voz a la mitad del foro nacional, desgañitándose en la calle como cantantes de ópera, ya no para “cortarle a la epopeya un gajo”, sino para que no les arrebaten el último pedacito de mandarina que les queda. Y es que la 4T los ha tratado mal. Decretó la gratuidad de la cultura y quienes han tenido que apoquinar son los artistas. Ya no pueden cobrar ni para recuperar los gastos, cuando les prestan un espacio público. Se abrieron Faros, Utopías y otras casas de la cultura, pero quienes les dan vida tienen contratos precarios.

Este viernes 19 de junio, a las 5 p.m., quienes protestan afuera de la Casa del Poeta en Álvaro Obregón 73, colonia Roma, leerán sus poemas.

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