Las organizaciones que se quieren convertir en partidos políticos tienen que sortear diversos obstáculos. Es como una suerte de relevos australianos en que cada fase se puede transformar en una trampa de la que ya no se sale.
Por eso hay mérito en quienes logran llegar a la meta. Los que saben de estos asuntos, sostienen que los procedimientos de validación pueden ser tan extenuantes, que en ocasiones opacan los esfuerzos legítimos de miles de ciudadanos que trabajan en la construcción de una opción política distinta.
Somos MX logró un triunfo en el TEPJF que puede ser el paso definitivo en la obtención del registro.

Embajador con la verde
La Sala Superior confirmó la resolución del INE que rechaza la pretensión de Morena de que 100 mil afiliaciones les fueran acreditadas, para despojar de esos registros a las nuevas fuerzas y, de modo especial, al partido de Guadalupe Acosta Naranjo.
Hay que señalar que el magistrado Reyes Rodríguez Mondragón elaboró un proyecto que fue avalado por todos sus colegas. Es decir, no hay duda alguna de cuál era y es el camino correcto en esta historia.
Desde que se planteó el asunto de las afiliaciones dobles era un despropósito, porque Morena nunca pudo acreditar que miles de ciudadanos hubieran mutado de convicciones en tan sólo unas semanas.
Se trató de una grilla, no hay otro modo de llamarla, en la que se intentó convencer a magistrados y magistradas del Tribunal Electoral, impulsada por el diputado Sergio Gutiérrez Luna, empeñado en cerrarle el paso a una organización que ya le causa inquietudes antes de que siquiera se pruebe por primera vez en las boletas.
En Somos MX todavía no pueden cantar victoria, aunque hayan cumplido con cada uno de los requisitos, donde sólo falta desahogar el tema financiero, porque siempre está presente la variable política, la posibilidad de en la mesa se arrebate lo que se logró con mucho trabajo.
Sería terrible, incluso para los estándares actuales, que algo así ocurriera, porque significaría una reverenda arbitrariedad.
A estas alturas se antoja complejo que en el Consejo General del INE se avienten a una aventura de semejante gravedad, pero el registro de un nuevo partido no queda, hasta que queda.
Pero seguramente todo marchará como debe ser, e iniciará con ello un desafío de altas proporciones para Somos MX, donde tendrá que medirse en un proceso electoral y superar los umbrales que precisa la ley.
Acosta Naranjo y su equipo tienen una idea precisa de que hay que hacer, pero aunado a ello enfrentan la tarea de que ello no atomice más a la oposición, una tarea casi imposible, porque no pueden participar en alianzas.
La búsqueda del 3 % de los votos, cuando menos, es una tarea solitaria y no siempre apreciada por los partidos que ya llevan años en las boletas.
Algo es seguro, abonarán a la pluralidad y se sumarán a la cada vez más complicada defensa de la democracia, porque de ahí surgieron.

El entuerto con Trump

