Dos noticias particularmente favorables que contribuyen a fortalecer el optimismo sobre el desempeño de dos variables macroeconómicas fundamentales: el crecimiento económico y la inflación. Por un lado, la actividad productiva registró en abril una expansión superior a la prevista, impulsada por la construcción, la manufactura y los servicios. Por otro, la inflación sorprendió nuevamente a la baja durante la primera quincena de junio, ubicándose dentro del rango objetivo del Banco de México por segunda quincena consecutiva.
Los datos del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) mostraron un crecimiento mensual de 1.2% en abril, superando tanto la estimación oportuna del Inegi como las expectativas del mercado. Con este resultado, la economía acumuló tres meses consecutivos de expansión después de la contracción observada en enero, mientras que en términos anuales el avance fue de 2.2%.
El principal motor de la recuperación provino del sector industrial, particularmente de la construcción. El dinamismo de la edificación —que incluye vivienda, oficinas, centros comerciales, hoteles, hospitales y naves industriales— generó efectos multiplicadores sobre diversas ramas manufactureras vinculadas a la producción de materiales e insumos. Paralelamente, el sector servicios mantuvo su fortaleza y continuó consolidándose como el principal soporte de la actividad económica durante el año.

Del T-MEC (4/5)
La recuperación también encontró respaldo en una demanda interna más resiliente de lo previsto. Las ventas minoristas registraron un sólido crecimiento durante abril, reflejando que el consumo privado mantiene capacidad de expansión. A ello se suma el buen desempeño de las exportaciones manufactureras, que continúan beneficiándose de la integración productiva con América del Norte.
En este contexto, diversos indicadores sugieren que la economía mexicana podría registrar un mejor desempeño durante el segundo trimestre, reforzando la expectativa de una expansión moderada, pero sostenida, durante la segunda mitad del año.
La segunda noticia positiva provino del frente inflacionario. La inflación general anual descendió a 3.55% durante la primera quincena de junio, desde 3.77% registrado en la segunda mitad de mayo, ubicándose significativamente por debajo de las expectativas del mercado y alcanzando su menor nivel en once quincenas.
Adicionalmente, la inflación quincenal registró una variación de -0.11%, el menor registro para una primera mitad de junio en más de dos décadas, reflejando una corrección particularmente favorable en el componente no subyacente.
La moderación de los precios estuvo explicada principalmente por una importante reducción en los productos agropecuarios. Destacaron las disminuciones en los precios del jitomate, el huevo y el chile poblano, que en conjunto generaron el mayor impacto a la baja sobre el Índice Nacional de Precios al Consumidor. Como resultado, la inflación anual de los productos agropecuarios regresó a terreno negativo después de los fuertes incrementos observados durante marzo y abril.
Si bien la inflación subyacente —que excluye los componentes más volátiles y constituye la principal referencia para la política monetaria— continúa mostrando resistencia a la baja, también registró una moderación marginal al ubicarse en 4.12%. No obstante, persisten presiones en algunos rubros de servicios, particularmente aquellos relacionados con actividades turísticas.
La combinación de una actividad económica más dinámica y una inflación más contenida representa una señal alentadora para la economía mexicana. Mientras el crecimiento muestra signos de fortalecimiento desde la industria y los servicios, la trayectoria reciente de los precios reduce parcialmente las presiones inflacionarias que han limitado la relajación monetaria en los últimos años.
Aunque permanecen riesgos asociados al entorno internacional, la volatilidad de los energéticos, los costos laborales y las tensiones comerciales globales, los resultados más recientes sugieren que la economía mexicana inicia el segundo semestre con fundamentos más sólidos de lo previsto hace apenas unos meses. La recuperación de la actividad productiva y el avance en el proceso de desinflación constituyen, por ahora, las dos mejores noticias macroeconómicas para el país.


