BAJO SOSPECHA

El T-Mec no se prorroga

Bibiana Belsasso. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.<br>
Bibiana Belsasso. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

Mucho se había especulado sobre si el presidente de Estados Unidos iba a negociar el acuerdo comercial con México y cuáles serían los términos. Ahora, la decisión ya es oficial. El gobierno del presidente Donald Trump notificó este miércoles que Estados Unidos no prorrogará el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) en su forma actual.

Es verdad, el acuerdo comercial continúa vigente, pero para el futuro económico de Norteamérica abre un periodo de revisiones anuales que podría prolongarse durante la próxima década. Por lo pronto, el T-MEC quedará como está ahora y se verá si se negocia en un futuro.

El comunicado emitido por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) fue breve, de apenas unas 150 palabras, pero su impacto es enorme.

JUSTIFICACIÓN

MARCELO EBRARD, secretario de Economía, ayer, en conferencia de prensa.
MARCELO EBRARD, secretario de Economía, ayer, en conferencia de prensa. ı Foto: Cuartoscuro

El gobierno estadounidense dejó claro que el convenio económico seguirá operando mientras continúen las negociaciones o hasta que alguna de las partes decida abandonarlo, pero descartó extenderlo automáticamente por otros 16 años, como contemplaba el propio mecanismo de revisión. Por lo pronto, el pacto no se elimina de golpe, pero sí está la incertidumbre de que, en un tiempo, se pueda eliminar.

Si se hubiera ampliado la prórroga, le hubiera dado certidumbre hasta 2052. Por lo pronto, Estados Unidos activó la cláusula de revisión prevista en el acuerdo.

A partir de ahora comenzará un periodo de 10 años durante el cual los tres países deberán revisar anualmente el funcionamiento del acuerdo. Si al término de ese periodo no existe consenso para renovarlo, el acuerdo expirará el 1 de julio de 2036.

Con este sistema de revisar cada año el

T-MEC, Estados Unidos tiene una nueva forma de presión importante sobre México. Primero, para que se cumplan las reglas comerciales, que hemos visto han sido sistemáticamente violadas desde acá, y luego está el riesgo para nuestro país de que así se presione a muchas empresas a fabricar en EU para que no se les impongan unos aranceles altísimos.

Hay que recordar que, además de todo, Estados Unidos está muy molesto con México en el tema comercial por las facilidades que se les están dando a empresas chinas en nuestro país, y es que mantiene una guerra comercial muy fuerte con China. Por ejemplo, basta con ver la cantidad de agencias de coches de China que se han abierto en nuestro país, y cómo ha dicho Volkswagen que podría cerrar varias plantas en México y el mundo.

La revisión sexenal prevista originalmente buscaba dar estabilidad a las inversiones y a las cadenas de suministro de la región. En cambio, las revisiones anuales significan que empresas e inversionistas tendrán que asumir que cada año las reglas pueden cambiar, año tras año, con la posibilidad de nuevas exigencias, modificaciones o incluso con la eventual salida de alguno de los socios.

Para el gobierno de Donald Trump, es que demasiadas plantas industriales emigraron hacia nuestro país y que, además, una parte importante del contenido de los productos fabricados en Norteamérica proviene todavía de Asia, especialmente de China.

EU ha dicho que va a pedir, por ejemplo, que los vehículos producidos en Norteamérica incorporen al menos 50 por ciento de contenido específicamente estadounidense, además de elevar el contenido regional total hasta aproximadamente 82 por ciento para conservar los beneficios arancelarios.

También busca cerrar cualquier mecanismo que permita que productos chinos entren indirectamente al mercado estadounidense aprovechando las ventajas del T-MEC.

Para México, ésta es una muy mala noticia. EU es nuestro principal socio comercial y a quien más le vendemos.

Cerca del 80% de nuestras exportaciones tienen como destino ese mercado. Cada año vende automóviles, autopartes, computadoras, pantallas, electrodomésticos, equipo médico, maquinaria, cerveza, tequila, aguacate, berries, jitomate, pimientos, ganado y otros productos agroalimentarios.

La integración productiva entre ambos países es tan profunda que muchos productos cruzan la frontera varias veces durante su proceso de fabricación. Gracias al T-MEC, se ha consolidado una de las cadenas de suministro más importantes del mundo, de la que dependen millones de empleos e inversiones en ambos lados de la frontera.

Mientras tanto, México intenta mantener abierta la negociación. Horas antes del anuncio estadounidense, la Presidenta Claudia Sheinbaum informó que México ya había firmado formalmente su intención de extender el tratado por otros 16 años. Canadá hizo lo mismo. Sin embargo, esa decisión requería el consenso de los tres países y Estados Unidos decidió no acompañarla.

Después de la reunión virtual entre los tres representantes comerciales, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, trató de enviar un mensaje de calma. Reconoció que EU no está dispuesto a extender el acuerdo, pero subrayó que la alianza continúa vigente y que ahora se abre una etapa de revisiones anuales.

“No tenemos prisa, pero tampoco nos interesa la incertidumbre”, afirmó, al tiempo que confirmó que una nueva ronda de negociaciones bilaterales se celebrará durante la semana del 20 de julio.

El T-MEC regula intercambios cercanos a dos billones de dólares anuales y sostiene cadenas de producción profundamente integradas, especialmente en sectores como el automotriz, el electrónico, el agroalimentario, el aeroespacial y el de dispositivos médicos. Millones de empleos en los tres países dependen de un flujo constante de mercancías que cruza las fronteras varias veces durante un mismo proceso de fabricación.

Por eso, aunque el tratado siga vigente, la ausencia de una prórroga envía una señal que los mercados no pueden ignorar.

Para quien quisiera invertir en México, ya no sólo está expuesto a una falta de seguridad jurídica con el nuevo Poder Judicial, o a extorsiones y robos por la seguridad tan complicada que se vive en estos momentos; ahora tendrá también incertidumbre para saber si va a poder vender o no los productos que se fabriquen en México hacia EU.

Si había empresas que querían instalarse en México y hacer nearshoring, esa posibilidad se anula prácticamente con estas nuevas reglas comerciales del país vecino.

Más que el inicio del fin del T-MEC, lo ocurrido este 1 de julio representa el comienzo de una larga negociación que definirá cómo será la integración económica de Norteamérica durante la próxima década.

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