La celebración del Mundial finalizó la noche de ayer, en el hasta ayer llamado Estadio CDMX, en nuestro país. Mucho de lo que se prometió no se cumplió, y si para algo sirvió fue para que algunos gobiernos incumplieran lo que habían ofrecido.
Debiera venir el tiempo de la rendición de cuentas, particularmente en la CDMX donde es una práctica habitual la opacidad, y más teniendo el Congreso en manos de la mayoría. Igual les dio por llenar la ciudad de ajolotes, a la fecha no entendemos el sentido de pintar de morado las calles para luego pintarlas de amarillo, porque resulta que no sabían que el color amarillo tiene un significado específico en materia de tránsito y vialidad.
Insistimos en la rendición de cuentas para la capital, Guadalajara y Monterrey, porque se hicieron gastos muy altos, y era evidente que aquello de que vendrían al país 5 millones de turistas estaba definitivamente lejos de la realidad. No había manera de ello. La gran esperanza que se tenía en el Airbnb terminó por no ser como muchos propietarios de viviendas habrían imaginado. Se calcula que el número de turistas que vino al país fue cercano a los 2 millones. Aquello de los 5 millones, nos dicen algunos prestadores de servicios turísticos, tuvo su dosis de números alegres.
¿Qué hacer ahora en el país con el gran impacto que causa el Mundial? Estamos en una coyuntura en que tenemos que aprovechar al máximo el momento.
Ha quedado claro que el país es futbolero, para bien y para mal. Decimos esto, porque el juego tiene la enorme virtud de sumar voluntades y también por la relevancia que tiene la práctica del deporte. Pero no se puede soslayar cómo la infraestructura en muchos casos se descuida, no hay mantenimiento para las canchas. Ya veremos con todas las canchas que se presumió construir, que, por cierto, fueron menos de las que se aseguró, se construirían, al menos en la capital.
Difícilmente México será sede de un cuarto Mundial. Recordemos que no necesariamente supimos aprovechar el vuelo que debieron dejar los mundiales del 70 y 86. Un dato para no olvidar: después de esos dos eventos México no alcanzó a calificar a los siguientes mundiales, del 74 y 90.
El futbol nacional tiene una muy buena infraestructura. La clave está en aprovecharla, hay elementos para pensar que se puede crear una organización futbolera que permita dos cosas fundamentales. Por un lado, la creación de escuelas, que además de que permitan a niños, niñas y jóvenes practicar el deporte, también les ofrezcan una disciplina en la vida. Por otra parte, lo que ha venido pasando con la Selección Nacional muy probablemente ha generado entre la afición. y más allá de ella, una visualización de que el Tri se convierta de una vez por todas en un equipo competitivo y reconocido a nivel internacional.
La FMF también tendrá que rendir cuentas. Éstas pasan por el dinero. A pesar de ser un negocio privado, deben darnos a conocer las cuentas y con qué se va a trabajar a futuro, tomando en cuenta que si bien, reiteramos, el futbol es un asunto en su manejo privado en el país es un tema nacional como se ha visto a lo largo de todos estos días.
Estamos ante la confirmación del significado que tiene el juego para millones de personas en el país. Es ciertamente un negocio, pero es parte de una identidad nacional y, sobre todo, es la posibilidad como se ha visto, de que estemos unidos sin importar a quien tengamos junto.
Llegó a su final el Mundial en México. Además del gozo que tuvimos a lo largo de 15 días, llega también el tiempo de hacer cuentas, en particular, las que fueron sedes mundialistas.
Tiempo de acercarse de nuevo a la terca realidad.
RESQUICIOS.
El Gobierno federal y el de Veracruz no pueden seguir como si no estuviera pasando nada en temas tan graves y delicados, como el secuestro y asesinato de la periodista Roxana Guzmán. Queda la impresión de que ven el caso como ven a buena parte del periodismo en México.
China y la no prórroga del T-MEC
