SOBRE LA MARCHA

Coordinadores para la defensa de la 4T, los palomeados

Carlos Urdiales. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón
Carlos Urdiales. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: larazondemexico

Y los que no. Si hoy Morena es el nuevo partidazo de México, brazo electoral del Gobierno federal y de 24 de las 32 entidades federativas, ¿cómo es que tiene que hacer listas de aspirantes aprobados y reprobados?

¿Por qué desde Palacio Nacional deben batallar para hacer valer su peso, el de la opinión informada de la primera morenista de la nación? Porque también de éxito se muere.

Ningún partido crece como Morena, la mancha guinda ­—verde y roja con el PVEM y PT— tiñe el país, salvo excepciones de MC gobernando Jalisco y Nuevo León, los restos de bastiones azules en Chihuahua, Querétaro, Aguascalientes y Guanajuato y los últimos priistas en Coahuila y Durango, su expansión no ha implicado “institucionalizar la transformación”.

Y se hacen bolas, juegan al hueco, aprovechan posiciones de poder impuestas por el corcholatero mayor, sus premios de consolación sirven de contra a quien por el bien del movimiento, debería mandar sin regateos, sin los combates que la ambición de clanes impone cuando sienten que se mandan solos. Ya no es como antes, como apenas hace unos años.

Por eso existe una lista, se presume con la bendición e intención de Palacio Nacional para que, a través de operadores formales e informales, quede claro que, por ejemplo, para Chihuahua, para disputar la plaza a Maru Campos y al PAN regional, el bueno es Cruz Pérez Cuéllar, no la senadora Andrea Chávez.

A pesar de su no campaña adelantada que, so pretexto de llevar atención de salud a los rincones de su tierra natal, el alcalde con licencia de Ciudad Juárez crece en mediciones, las encuestas lo traen con tendencia alcista. Los soportes de Chávez no son menores, tampoco su financiamiento, quizá la nominación para la gubernatura en Chihuahua sea la disputa más intensa. Y la más estratégica.

En Zacatecas la disciplina imperó. ¿El costo para bajar al senador Saúl Monreal en aras de no infringir la moral morenista antinepotismo? Nadie lo sabe a ciencia cierta, pero si lo político se arregla con cuotas y cuates, transita.

Lo emblemático era no desafiar más allá de la demagogia, la determinación de la primera morenista. Allá la marcha rumbo al refrendo en Palacio de Gobierno lo encabeza Ulises Mejía Haro, exalcalde de la capital, empresario y refresco progresista ante un clan familiar aferrado a los poderes, políticos y económicos.

Son muchas las candidaturas que el partido, ahora hegemónico, debe procesar, varias también son las disputas que más de un morenista con derechos o al menos, con la creencia de merecerlos, le pelean a quien se supone deben lealtad, no obediencia ciega, eso era antes, ayer y también antier.

Pero sí la disciplina que anteponga el proyecto del movimiento a sus particulares afectos y prospectivas personales. Transformando la vida pública del país, Morena evoca, en forma y fondo, aquellos tiempos que se prometieron dejar atrás. O no.

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