Está de volumen alto la saña contra las mujeres, sean esposas, parejas, exparejas o desconocidas. Ello podría tener su origen en el contrato social: en Occidente, éste implica una dimensión sexual, es decir, presupone el sometimiento femenino.
Lo problematiza la británica Carole Pateman, en The Sexual Contract. Los hombres creen tener derecho sobre nuestros cuerpos. En teoría, ciudadanas y ciudadanos somos iguales, pero ellos se aferran a su prerrogativa imaginaria hacia lo que consideran suyo. Leer los siguientes casos bajo esa luz resulta esclarecedor:
1. Montserrat Bendimes Roldán, de 20 años, estudiante de Ingeniería, murió por traumatismo craneoencefálico y fracturas provocadas por los golpes de su exnovio, Marlon Botas. La agresión tuvo lugar en abril de 2021 en Boca del Río, Veracruz. Los padres de él lo ayudaron a huir y a la chica la dejaron afuera del hospital, como un sombrero. Marlon acaba de ser declarado culpable de feminicidio; está pendiente su condena.

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2. Se cumplió una década de la violación tumultuaria de una joven en Pamplona. El 7 de julio de 2016, cinco veinteañeros del grupo de WhatsApp La Manada rodearon a la chica de 18 años y la grabaron durante la vejación. Qué patanería tan subida. La exigencia de miles de mujeres españolas, quienes cuestionaron el pretendido consentimiento de la víctima, paralizada de terror, dio lugar a la ley “Sólo sí es sí”: cuando no hay un “sí” expreso se trata de violación. El Tribunal Supremo llamó a ésta una “especialmente humillante, degradante”.
3. Entre columnas de concreto. Ahí escondieron los restos de una mujer. En su tarea de hallar personas desaparecidas, en junio el Colectivo de Búsqueda de Baja California detectó indicios de un crimen cerca de la Avenida Internacional de Tijuana. En el desagüe del paso a desnivel hallaron miembros humanos. La policía pudo recuperar fragmentos de quien antes de ser basurizada se cree que fue María Carolina Paniagua, de 41 años.
4. Víctor Rodríguez Padilla, doctor en Economía de la energía por la Universidad de Grenoble, Francia, llevaba cuatro años maltratando a su esposa, la ingeniera María Felicia Jiménez Lavie. A fines de junio, ella difundió un video donde, frente a su hijo, Rodríguez la zarandea del cabello, intenta ahorcarla. El feroz exdirector de Pemex fue detenido el 7 de julio, por violencia familiar.
La cultura de la sevicia sexual parece fortalecerse conforme se debilita la masculinidad autoritaria. “Por las buenas o por las malas”, piensan los brutales. En esa línea, Gisèle Pelicot narra en Un himno a la vida que su esposo dijo haber buscado “someter a una mujer insumisa”.
Quizá un primer avance contra las agresiones de género sea desidealizar el amor romántico y el matrimonio, que sobreentienden nuestra dependencia. En infinidad de casos convierten en cadáveres, a unas; a otros, en asesinos. Sylvia Plath lo escribió como nadie: “¿Un anillo de oro con el sol engastado en el centro? / Mentiras. Mentiras y dolor”.

Radiografía del atorón aéreo de medio año

