PESOS Y CONTRAPESOS

Apología de la deflación (1/5)

Arturo Damm Arnal. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

Con relación al poder adquisitivo del dinero hay tres posibilidades: que se preserve, que se pierda, que se gane.

Que se preserve quiere decir que, con la misma cantidad de dinero, al paso del tiempo, se puede comprar la misma cantidad de los mismos bienes y servicios. Que se pierda quiere decir que, con la misma cantidad de dinero, al paso del tiempo, se puede comprar una menor cantidad de los mismos bienes y servicios. En una palabra: inflación. Que se gane quiere decir que, con la misma cantidad de dinero, al paso del tiempo, se puede comprar una mayor cantidad de los mismos bienes y servicios. En una palabra: deflación.

De las tres posibilidades, ¿cuál es la mejor? Una manera de responder es tomando en cuenta el problema económico de fondo, la escasez.

Que el problema económico de fondo sea la escasez quiere decir que no todo alcanza para todos, menos en las cantidades que cada uno quisiera, y mucho menos gratis. Una de las condiciones que debe cumplirse para minimizarla (en el entendido de que nunca la eliminaremos, de que nunca viviremos en un mundo en el cual todo alcance para todos, en las cantidades que cada uno quiera, y gratis), es que aumente el poder adquisitivo del dinero, que, con la misma cantidad, conforme pasa el tiempo, pueda comprarse una mayor cantidad de los mismos bienes y servicios. Si el objetivo es minimizar la escasez, ¿cuál de las tres opciones con relación al poder adquisitivo del dinero es la mejor? La deflación.

Otra manera de responder la pregunta es considerando que el fin de la economía, desde la producción de satisfactores hasta su consumo, es el bienestar de las personas, que depende de la cantidad, calidad y variedad de los bienes y servicios de los que disponen para la satisfacción de sus necesidades, la mayoría de los cuales hay que comprar (hay excepciones como el aire que respiramos o la luz del sol que nos alumbra), para lo cual hay que pagar un precio, para lo cual hay que generar ingreso, para lo cual hay que trabajar. Desde la perspectiva del bienestar, ¿cuál de las tres opciones es la mejor? La deflación, que, con la misma cantidad de dinero, al paso del tiempo, se pueda comprar una mayor cantidad de los mismos bines y servicios.

Ceteris paribus, deflación igual a menor escasez y menor escasez igual a mayor bienestar, que es el fin de la economía: que vivamos bien, que vivamos mejor.

Apelando nada más a la lógica, ¿qué es mejor: que se preserve el poder adquisitivo del dinero, que se pierda (inflación), o que se gane (deflación)? Si pudiéramos elegir, para nuestro dinero, una de las tres, ¿cuál elegiríamos? La deflación.

De las tres opciones la mejor es la deflación y la peor la inflación. Sin embargo, hay muchos bancos centrales (27% del total), que tienen metas puntuales de inflación (entre el 2% y el 8% anual), con márgenes de error (+/- un punto porcentual). ¿Por qué? Porque consideran que la deflación es peor que la inflación y una manera de evitarla es permitiendo o provocando un poco de inflación.

Hay que distinguir, algo que los bancos centrales que tienen metas de inflación para evitar la deflación no hacen, entre la mala deflación, que hay que evitar, y la buena, que hay que permitir, distinción que depende de la causa de la deflación, que puede ser la reducción en la demanda agregada (mala deflación), o el aumento en la oferta agregada (buena deflación).

Continuará.

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