PESOS Y CONTRAPESOS

El reporte Mazzucato (2/5)

Arturo Damm Arnal. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Arturo Damm Arnal. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

Ante los malos resultados en materia de crecimiento económico, condición para el desarrollo y el bienestar, el gobierno le pidió a Mariana Mazzucato que elaborara un documento que permita orientar al Plan México, de manera más eficaz, hacia sus metas. El resultado es el reporte Transformación del Estado para el Plan México, que presenta un diagnóstico y propone una receta.

Lo que Mazzucato propone, en general, es una amplia participación del gobierno en la economía. ¿De qué tipo? ¿Planificación gubernamental centralizada, de inspiración marxista, que supondría terminar con la propiedad privada de los medios de producción y con la libertad individual para producir, ofrecer y vender? No. Mazzucato no propone abolir mercados. No propone que el gobierno decida qué producir, cómo producirlo, para quién producirlo. No propone expropiación y gubernamentalización de empresas privadas. No propone fijación gubernamental de precios, ni máximos, ni mínimos. No propone medidas proteccionistas: prohibir importaciones, exigir permisos previos de importación, imponer cuotas de importación, gravar al comercio exterior con aranceles. No propone keynesianismo: más gasto gubernamental, financiado con producción de dinero, para incentivar el crecimiento de la economía.

¿Qué propone? (I) Misiones públicas: el gobierno define metas y orienta el gasto, tanto gubernamental como privado, en esa dirección. Inconveniente: el gobierno decide cuáles sectores reciben apoyo (ganan), y cuáles no (pierden). (II) Un gobierno, no empresario, pero sí emprendedor: asume riesgos tecnológicos que el sector privado no asume; financia innovación, que el sector privado no financia; orienta el desarrollo; invierte en sectores estratégicos; coordina al sector privado con el gobierno. Inconveniente: no son los consumidores, como deben ser, quienes, comprando o dejando de comprar, determinan qué se produce y cómo se produce, sino el gobierno. (III) El condicionamiento del sector privado: contratos, subsidios. Inconveniente: se trata de una limitación a la libertad contractual. (IV) Compras del gobierno para crear mercados y desarrollar proveeduría nacional. Inconveniente: proteccionismo encubierto y asignación política de recursos. (V) Banca de desarrollo fuerte. Inconveniente: manejo político de los recursos de esa banca. (VI) Expansión del gasto gubernamental. Inconveniente: el gobierno gastando en lo que no debe, en lo que nada tiene que ver con sus legítimas tareas, que son seguridad y justicia.

En pocas palabras, Mazzucato propone, en términos generales, que el gobierno defina metas, oriente mercados, coordine grupos de agentes económicos, y condicione la inversión privada. Lo que propone es sustituir a los consumidores, quienes, comprando o dejando de comprar, deben ser quienes decidan qué se produce y cómo se produce, por el gobierno, lo cual da como resultado, no planificación gubernamental, pero sí dirigismo gubernamental, que viola el derecho a la libertad individual y a la propiedad privada, razones más que suficientes para rechazarla.

Todo lo anterior es lo que Mazzucato propone en términos generales. Para México, en concreto, ¿qué propone?

Continuará.

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Javier Solórzano Zinser │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón

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