La llamada edad platino, como la define Gloria Calzada en su nuevo libro Una vida platino, editorial Diana, es la etapa de la vida en la que pasaremos más años. Por eso es importante prepararnos, no para el antiaging (antienvejecimiento), porque el paso del tiempo es inevitable, sino para el well aging (envejecimiento saludable).
Esta semana asistí a la presentación de Gloria en el Museo Soumaya, donde conversó con Paola Rojas sobre los temas que aborda en este libro. Es de las presentaciones más emotivas a las que me ha tocado asistir, porque, además, es un disfrute escuchar una plática entre amigas que te invite a reflexionar. Esta semana, para La Razón, platicamos con Gloria Calzada.
Bibiana Belsasso (BB): ¿Por qué volver a escribir sobre la edad?

• Definiciones en la UNAM
Gloria Calzada (GC): Porque seguimos viendo el envejecimiento como algo negativo. Muchas personas asocian hacerse mayor con enfermedad, dependencia o pérdida de capacidades. Sin embargo, esa idea corresponde a otra época. Hoy, vivimos más años, tenemos mejor información y hábitos, más acceso a la medicina preventiva y herramientas para cuidar nuestra salud física, mental y financiera.
El problema es que muchas personas tienen miedo a una vejez que probablemente ya no van a vivir. Como no incorporan esa etapa dentro de su proyecto de vida, simplemente llega sin preparación. Envejecer no es una posibilidad, es algo que ocurrirá. Por eso vale la pena pensar cómo queremos vivir esas décadas.

BB: Este libro funciona como un manual para prepararnos para la etapa más larga de la vida.
GC: Exactamente. Si alguien comienza a sentirse viejo a los 45 o 50 años, todavía tiene por delante una parte muy importante de su vida. La pregunta es qué va a hacer con esos años. Si no tomamos decisiones ahora, el futuro simplemente llegará. En cambio, si asumimos la responsabilidad de planearlo, podemos decidir cómo queremos vivirlo. Algunas personas querrán seguir trabajando; otras, cambiar de ciudad, estudiar, iniciar un proyecto o dedicarse a algo que nunca pudieron.
Lo importante es entender que, con los años, no sólo acumulamos edad, también experiencia, conocimiento y herramientas para tomar mejores decisiones. Muchas veces conocemos mejor nuestras fortalezas, sabemos qué nos hace felices y podemos construir una vida más cercana a lo que realmente queremos.
BB: En el libro hablas de temas, como por ejemplo, la importancia de tener amistades intergeneracionales, mantener la actividad intelectual, seguir aprendiendo y fortalecer la reserva cognitiva para reducir el riesgo de enfermedades como el Alzheimer.
GC: Son aspectos que poco a poco fui descubriendo mientras investigaba y también observando cómo vivimos. Uso la metáfora de un viaje en tren muy largo. Muchas personas sienten que después de los 50 años el recorrido terminó, cuando en realidad todavía quedan muchas estaciones por delante. La diferencia es que en esa parte del viaje ya llevamos menos equipaje. Sabemos qué funciona para nosotros, qué personas queremos cerca, qué actividades disfrutamos y cuáles ya no tienen sentido. Es una etapa distinta, pero no necesariamente de pérdidas.
Sabemos que mantenernos activos física y mentalmente tiene beneficios importantes. Aprender cosas nuevas, convivir con personas de distintas generaciones, mantener la curiosidad y seguir participando en la vida ayuda a conservar nuestras capacidades durante más tiempo.
BB: Invitas al lector a preguntarse cómo lo ven los demás, a utilizar Inteligencia Artificial para imaginar distintos escenarios de vida y a visualizar el futuro. Es un ejercicio de reflexión.
GC: Siempre podemos comenzar algo distinto. Hace poco escribía que una persona puede cambiar de opinión incluso un día después de haber tomado una decisión. Lo importante no es la edad, sino reconocer que todavía existe la posibilidad de elegir otro camino. Eso no significa plantearnos metas imposibles, sino proyectos acordes con nuestras capacidades e intereses. Conforme pasan los años, normalmente conocemos mejor aquello para lo que somos buenos, sabemos qué nos motiva y podemos tomar decisiones con mayor claridad. Cuando juntas ese conocimiento con tus deseos, aparecen oportunidades que antes ni siquiera veías.
BB: Amigos tuyos han compartido su experiencia sobre la vida platino en este libro. Hay una frase de Lorena Ochoa que me gustó; dice que si cuidamos el cuerpo, el corazón y el espíritu, cada cumpleaños puede convertirse en una nueva oportunidad para jugar el mejor torneo de nuestra vida.
GC: Estoy muy agradecida con todos ellos, porque aceptaron hacer ese ejercicio de pensar en su propia vejez sin convertirla en un tema incómodo. Todavía hay personas que rechazan palabras como “vejez” o “ancianidad”, porque inmediatamente les atribuyen un significado negativo. Creo que necesitamos cambiar esa conversación. Por eso el libro comienza mirando hacia atrás. Invita a recordar los sueños que ya cumplimos y las metas que alguna vez parecían lejanas. Muchas veces olvidamos todo lo que hemos logrado.
Después viene imaginar cómo queremos vivir las próximas décadas. También sirve preguntarnos qué cosas no queremos repetir. Todos tenemos ejemplos familiares de situaciones que nos gustaría evitar. En mi caso, recuerdo a mi abuela María. Era una mujer extraordinaria, pero llevaba una vida muy sedentaria. Con los años eso terminó afectando seriamente su circulación y su movilidad. Es un ejemplo de cómo ciertos hábitos terminan pasando factura con el tiempo. No podemos cambiar el pasado, pero sí aprender de él.
BB: También dedicas un espacio importante a la planeación financiera. ¿Cómo comenzó tu propia preparación para esta etapa?
GC: En realidad, empecé hace muchos años, incluso antes de pensar en el concepto de la edad platino. Yo decidí no tener hijos y desde muy joven entendí que tenía que hacerme responsable de mi propio futuro. Nunca quise asumir que alguien más resolvería mi vida o que otra persona tendría la obligación de cuidarme. Por eso fui organizando distintos aspectos: mis finanzas, mi alimentación, mi ejercicio y también mi salud mental. Le doy muchísima importancia a la reserva cognitiva. Procuro hacer actividades que me obliguen a pensar, reaccionar rápidamente y mantener activos mis reflejos. Es parte de mi rutina diaria. No lo hago únicamente pensando en el futuro. También mejora mi vida hoy.
BB: Esa responsabilidad aplica tanto para quienes decidieron no tener hijos como para quienes sí. No podemos pensar que ellos resolverán nuestra vejez.
GC: Estoy convencida de eso. Cada adulto debe asumir la responsabilidad sobre su propia vida. Evidentemente, existen situaciones especiales, pero, en términos generales, cada persona necesita construir su propio proyecto de largo plazo. Muchas veces evitamos pensar en el futuro y eso hace que lleguemos a determinada edad sin preparación. Con frecuencia conocemos personas que tuvieron una carrera exitosa, estabilidad económica y una vida muy activa. Sin embargo, cuando termina esa etapa productiva, dejan de moverse, dejan de plantearse nuevos objetivos y permanecen ancladas en lo que ya fue. Eso puede evitarse si seguimos construyendo nuevos proyectos.

Una vida platino
Por: Gloria Calzada.
Editorial: Diana México.
PUBLICACIÓN: 20 de junio de 2026.
BB: ¿Con qué mensaje te gustaría que se quedaran los lectores?
GC: Me gustaría que entendieran que este libro no está dirigido únicamente a personas mayores de 50 años. Lo escribí pensando también en las nuevas generaciones, porque mientras antes incorporemos una visión de largo plazo sobre nuestra vida, mejores decisiones podremos tomar. Todos vamos a envejecer. Lo importante es dejar de ver esa etapa con miedo y empezar a prepararnos desde ahora. No se trata únicamente del dinero. También hay que construir un patrimonio emocional, cuidar la salud, mantener la curiosidad, fortalecer nuestras relaciones y seguir aprendiendo.

Mañaneras

