Tutelar libertades demanda de autoridad moral y ética. La reforma constitucional del año pasado en materia de telecomunicaciones implicó la polémica consulta popular que ahora encabeza la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) sobre los derechos de las audiencias.
La televisión y la radio en México son medios concesionados y sobre regulados. Las redes sociales y las plataformas digitales no. Las benditas redes son libérrimas. Hoy esas redes sociales y las plataformas de video superan a los sitios web y las aplicaciones de los medios de comunicación convencionales.
Por primera vez, en los mercados del Reuters Institute-Digital News Report 2026 (Resumen Ejecutivo) https://reutersinstitute.politics.ox.ac.uk/es/digital-news-report/2026/dnr-resumen-ejecutivo, ahora la mayoría de la gente consume noticias en video cada semana es el 77%, según el promedio global. Además, en 45 países se miran más videos informativos en línea que noticias en televisión.

• Definiciones en la UNAM
Si se analiza el comportamiento de los mexicanos, al día de hoy, la principal conclusión es que las redes sociales ya son la puerta de entrada a la información, mientras que los medios tradicionales siguen siendo muy relevantes, pero cada vez más como productores de contenido que luego se consume en plataformas digitales. Gracias Chat GPT.
Que hoy exista más libertad de expresión no es una graciosa concesión de autoridades y gobiernos de cualquier símbolo. Es conquista social y convergencia tecnológica.
El derecho de las audiencias a no ser desinformadas abre las puertas de la casa del jabonero. Cada semana el Gobierno federal ejerce lo que llama “derecho de réplica”, antes el “quién es quién en las mentiras”, para denostar a medios y periodistas que, desde su interés y dogma, mienten.
En agosto de 2019 el expresidente López Obrador en aquelarre popular previo a su primer informe de gobierno, sacó un pañuelo blanco y lo ondeó, al tiempo que anunciaba que la corrupción oficial, la de arriba del gobierno, había terminado.
A lo largo de su sexenio hay registro de otras nueve ocasiones en que nos dio la misma buena nueva.
Fue mentira. Esa falaz desinformación fue primera plana, fue titular de noticiarios en radio y televisión. ¿Y las audiencias? ¿Y el derecho de réplica? Que desde el poder se determine impunemente qué es verdad además de subjetivo, coarta las libertades de opinión y de información.
Consecuencia también de esa prédica de la 4T sobre lo inútil y costoso de contar con entes reguladores autónomos, las modificaciones constitucionales impulsadas y consumadas por Morena devolvieron al país a los tiempos donde esos órganos de telecomunicaciones o antimonopolio o energía, son apéndices del Ejecutivo federal vía el Poder Legislativo. El que pone, manda.
Las consultas públicas a lo Morena, sabemos donde acaban. Polémicas reformas han transitado por ese proceso sin alterar los deseos de quien las ordenó.
Desde los medios concesionados es fácil cumplir con códigos de ética, defensores de la audiencia, accesibilidad, transparencia, etcétera.
Pero, y las redes. En la jungla digital reina la desinformación, los linchamientos oficiosos, el nado sincronizado, las granjas patrocinadas. ¿Allá quién podrá defendernos?

Mañaneras

