COLUMNA INVITADA

El museo: ¿poseedor de la verdad?

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COLUMNA INVITADA Foto: La Razón de México

@Yaloani_M

Imagínate tener el poder de decidir qué existió y qué no. Bien, pues este poder tan raro lo tienen los museos.

El 19 de julio el diario El País nos informó que el Museo del Prado integró a su colección, por donación, “El retrato de Regina”, de la artista española María Blanchard y la emoción en torno a lo anterior no se hizo esperar.

Porque esta noticia es más trascendental de lo que a simple vista podríamos nombrar como coleccionismo. El suceso está sostenido por cuestionamientos a los museos y esfuerzos de éstos para responderlos. ¿El museo es poseedor de la verdad absoluta? Esta filosa pregunta la gente de museos lleva años poniéndola sobre la mesa, porque pone en jaque el qué y el cómo hacemos las cosas.

Suena caótica y algo existencialista y no puedo negar que lo es. Y como ejemplo, María Blanchard.

María fue una artista protagónica en la creación y consolidación del movimiento cubista. Se relacionó con artistas como Juan Gris, Jacques Lipchitz, Diego Rivera, Pablo Picasso (relación compleja), etcétera. Todos ellos reconocieron el talento y la importancia de María. Nunca la tomaron como un extra sino como un pilar y a pesar de eso su historia comparada con la de sus compañeros quedó diluida.

Las razones van desde: 1) el sistemático sesgo de género; 2) el mercado del arte atribuyendo su obra a Juan Gris (porque una mujer no podría pintar con esa genialidad); 3) un acercamiento al artista desde su apariencia física (tenía cifoescoliosis) y no desde sus aportaciones y 4) consecuencia de lo anterior, dispersión y falta de custodia de su obra.

No es que no supiéramos absolutamente nada de ella. Hay museos como el Museo de Bellas Artes de Bilbao, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía o el Musée National d´Art Moderne, entre otros, que nos han permitido cuestionarnos quién es y por qué sabemos tan poco de ella, y posicionarnos frente al reto de rastrear y profundizar objetivamente sobre su vida y obra.

Hace 13 años, el Museo Reina Sofía realizó una exposición que tuvo como objetivo reivindicar la figura de María. Hoy encontramos en Youtube la postura de María José Salazar, conservadora del museo, quien en su momento señaló: “Ser mujer dañó la imagen de María Blanchard”.

Está declaración y la exposición son antecedentes de dos decisiones importantes para el Museo del Prado: en 2021, adquirir “La boloñesa”, y este año recibir “El retrato de Regina”. El objetivo es claro: otorgarle el lugar que le corresponde. Mientras esto ocurre, en otra parte del mundo bien podría aflorar la misma pregunta: ¿es y ha sido el museo el poseedor de la verdad absoluta?


Porque el British Museum decidió eliminar la palabra Palestina en varias cédulas de sus exposiciones.

The Guardian detalló que el museo asegura “que el término se utilizó de forma imprecisa y que ya no es históricamente neutral”; que empleó la terminología de la ONU “en los mapas que muestran las fronteras modernas, por ejemplo Gaza, Cisjordania, Israel, Jordania”, y que se refiere a palestino “como un identificador cultural o etnográfico cuando corresponde”; también, que estos cambios atienden a comentarios del público y a estudios de mercado.

La asociación de abogados proisraelíes UK Lawyers for Israel publicó en su página oficial que se mandó una carta al museo para revisar sus galerías pues se corría “el riesgo de oscurecer la historia de Israel y el pueblo judío”, y que había obtenido una respuesta favorable de la institución:

“El Museo Británico ha confirmado que está revisando y actualizando algunos paneles de galería y etiquetas después de que “las pruebas de audiencia han demostrado que el uso histórico del término Palestina … en algunas circunstancias ya no tiene sentido”.

La polémica no se ha hecho esperar y ya hay una petición en change.org para revertir esta decisión porque se considera que “no está respaldada por evidencia histórica y contribuye a un patrón más amplio de borrar la presencia palestina de la memoria pública”.

Y por eso sigue abierto el espacio para preguntar: ¿es y ha sido el museo poseedor de la verdad absoluta?

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