Este verano han comenzado a aparecer imágenes sorprendentes en el conflicto de Ucrania con Rusia: miles de rusos están huyendo de vuelta a su país cuando antes, en la época vacacional, las playas de Crimea ya eran un sitio vacacional muy popular para ellos. La clave tiene que ver en cómo Ucrania ha usado a los drones, que son el arma que redefinirá muchos conflictos alrededor del mundo.
Crimea se encuentra al sur de Ucrania, entre el mar Negro y el mar de Azov. Rusia la ocupó y anexó ilegalmente en 2014. Desde ahí podía controlar rutas marítimas, lanzar misiles y apoyar a sus fuerzas en el sur ucraniano. Moscú también trató de integrar la península a la vida cotidiana. Introdujo el rublo, entregó pasaportes rusos, prohibió el idioma ucraniano, impulsó el turismo y construyó un puente de 19 kilómetros sobre el estrecho de Kerch, el paso de agua que separa Crimea del territorio ruso.
Después de la invasión de 2022, Crimea se convirtió en una gran base militar y logística. Los soldados, el combustible y las municiones podían llegar por tres caminos. El primero era el puente de Kerch. El segundo era una carretera que atraviesa los territorios ocupados del sur de Ucrania y conecta la península con la ciudad rusa de Rostov. El tercero era una ruta marítima utilizada por ferris, cargueros y buques petroleros en el mar de Azov.

• Abucheos a Murat
Lo que hoy estamos viendo es que Ucrania realizó una estrategia escalonada que le ha permitido aislar a la península. Primero atacó rutinariamente el puente, obligando a concentrar todos los suministros por la vía carretera. Después, sus unidades comenzaron a buscar radares y baterías antiaéreas en una zona específica. Los golpean con drones y abren durante unas horas o algunos días un corredor menos protegido. Después envían nuevas oleadas contra los objetivos que quieren dañar. Así han atacado camiones que circulan hacia Crimea, puentes de la ruta terrestre, depósitos de combustible, plantas eléctricas y barcos de suministro. Los rusos comenzaron a mandar la mayoría de suministros por barco y, desde hace un par de semanas, se han reportado más de 100 embarcaciones hundidas por los drones ucranianos.
Ucrania ha rebasado a Rusia, porque ha permitido mucha innovación que los mandos rusos no pueden igualar por la estricta cadena de mando desde Putin. Ingenieros y fabricantes trabajan cerca de unidades militares, reciben información de los operadores y modifican rápidamente el software, las comunicaciones o el diseño de los drones. Rusia puede reemplazar un radar destruido, pero Ucrania intenta cambiar sus métodos antes de que la nueva defensa esté lista.
Éste es el salto incremental. Muchas mejoras pequeñas no producen solamente más ataques. Cuando se acumulan, permiten realizar operaciones que antes parecían fuera del alcance de Ucrania y los efectos ya se sienten en Crimea. Los ataques han provocado apagones, problemas de comunicación y escasez de gasolina. La actividad turística ha caído y las imágenes satelitales muestran miles de automóviles esperando salir por el puente de Kerch.
Durante años, Putin presentó la anexión como un hecho irreversible y la comunidad internacional lo creyó. Hoy Ucrania le está dando la vuelta a esa percepción y eso puede mejorar sustantivamente su poder de negociación. Valdrá la pena seguir viendo cómo se despliega la estrategia de Ucrania y entender el efecto de los drones en la guerra.

La concentración paulatina del poder

