El terror ha tenido éxito con el público casi sin excepción, invariablemente, es un género que ha tocado fibras sensibles, el cual logra entretenernos y asustarnos a través de nuestros impulsos más básicos. Una película que representa lo mejor que el género puede ofrecer es Belzebuth (2017), del talentoso director mexicano Emilio Portes. El terror en el cine se considera que tuvo sus primeros orígenes a inicios del siglo XX, en el apogeo del cine mudo. La consolidación de esta nueva expresión cinematográfica se estableció cuando Drácula, de Tod Browning, y Frankenstein, de James Whale, concretaron el innegable éxito comercial del género.
En la década de los años 60, cintas como Psicosis (1960), de Alfred Hitchcock; La mansión de los espectros (1963), de Robert Wise; La noche de los muertos vivientes (1968), de George A. Romero, y El bebé de Rosemary (1968), de Roman Polanski, cautivaron a un público hambriento por nuevas propuestas.
En los años 70, el terror encontró nuevas latitudes dentro de la compleja y desafiante psicología de las historias y sus personajes.

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Lamentablemente, como todo lo que es cíclico, se volvió a gestar una burda reiteración de la fórmula y el subgénero slasher detonó dos franquicias (con Freddy Krueger y Jason Voorhees) interminables que empeoraban con cada nueva secuela.
Hoy el género es, sin duda, materia prima de algunas de las mejores películas.
Belzebuth es una inquietante exploración sobre nuestros mayores miedos y paranoias. En un país como el nuestro, avasallado por la barbárica violencia del narcotráfico, la complicidad del Gobierno, los feminicidios y la trata de personas, entre muchas otras, es fácil suponer que el mundo de la cinta de Emilio Portes sea posible.
Inspirada por películas como El exorcista (1973) y Seven (1995), la historia nos relata la tragedia del detective de la policía Emmanuel Ritter (Joaquín Cosío, magnífico como siempre), quien años después continúa luchando por superar una tragedia personal inconcebible. Cuando se suscitan actos fortuitos y terribles de violencia, al igual que una serie de masacres en su ciudad natal, su investigación lo arroja a una travesía escalofriante en la que reside una malicia más allá de su comprensión, y la cual lo conecta con la misma tragedia de su pasado. Las pistas lo llevan a la búsqueda de un misterioso sacerdote excomulgado (Tobin Bell, el actor icónico de la serie Saw), quien parece tener las respuestas al misterio ensordecedor.
Con la excepción de algunas escenas que no acaban por funcionar del todo y un final que se alarga más de lo necesario, Belzebuth es una apuesta del director Emilio Portes, prueba de que el verdadero género en México es viable y capaz de confeccionar una original y escalofriante atmósfera; manifestada con el brillante conjunto de colaboradores detrás y frente a la cámara.
El largometraje Belzebuth nos remite a la esencia del género y a su ímpetu por explorar los rincones más oscuros de la mente humana.
La película está disponible en Netflix.

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