ANTROPOCENO

Circos de pulgas y lucha de gigantes

Bernardo Bolaños. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón
Bernardo Bolaños. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: larazondemexico

La semana pasada se nos fue con el tema de las listas de Luisa María Alcalde. A quienes ella buscaba exhibir, reaccionaron y denunciaron el carácter autoritario de querer dibujar un mapa con medios y periodistas, políticos, trolls y bots. Es decir, Luisa buscó probar el funcionamiento del llamado “circo de pulgas” de la oposición y, en vez de ello, fue vapuleada por la reacción de un actor de tamaño considerable.

Hay dos “circos de pulgas” y dos gigantes. Los primeros aparecen más claramente en año electoral en forma de cuentas automatizadas, youtubers y periodistas incondicionales que nos entretienen y, a veces, nos engañan. Uno es oficialista, otro opositor. Los “circos de pulgas” capturan nuestra atención cuando abrimos las redes sociales porque funcionan a partir de algoritmos; pero la lucha de gigantes que está detrás no es meramente digital, es organizacional, financiera, megapolítica. Personas reales son alcanzadas por la lucha de gigantes, ya sea linchadas en las redes, despedidas de su trabajo, presas o, incluso, asesinadas como muchos periodistas.

Aciertas, lector, si piensas en la polarización cuando menciono la lucha de gigantes. Pero más allá del enfrentamiento ideológico entre la derecha y la izquierda, el liberalismo y el estatismo, se trata de una batalla que involucra egos, familias e incluso países. ¿No te parece curioso que los escándalos sobre Ruffo y Andy coincidan en la mención de la palabra “huachicol”? ¿Y no es evidente que poderosos actores parecen jugar a las vencidas?

No uso las metáforas para simplificarme la tarea de opinar. Pero, como lo experimentó la propia Alcalde, es difícil describir con precisión uno de los “circos de pulgas” y más difícil aún es saber cómo se estructuran exactamente los gigantes. ¿O acaso a ti te consta, lector, quién interviene conversaciones telefónicas de políticos y de criminales que luego escuchamos en los noticieros? Sabemos que los abogados penalistas, que son defensores de algunos acusados, filtran detalles de las carpetas de investigación para favorecer a sus clientes; pero los gigantes, los verdaderos gigantes que luchan, apenas son aludidos con frases equívocas: populismo conservador o de izquierdas, ultraderecha internacional, narcoestado, etcétera.

La canción “Lucha de gigantes”, de la banda Nacha Pop, que habla de la fragilidad de las personas frente a la inmensidad, funciona para imaginar nuestra pequeñez ante estos enormes aparatos de control y de propaganda. Y, todavía mejor, la canción sirve para representar el peligro que genera para todos la lucha descarnada por la hegemonía de esos enormes actores.

Por ello, recomiendo alejarse de los políticos tóxicos que llaman a “borrar” o “despedazar” al contrario. Sería iluso creer que México, un país vecino de Estados Unidos y abierto al comercio internacional, podría cerrarse como una isla soberana y sobrevivir bajo el liderazgo de un caudillo tropical. Y sería también ingenuo apostar a que millones que simpatizan con Morena muden de ideología y se vuelquen hacia el individualismo liberal (como añora José Woldenberg en su última columna). ¿Hay esperanzas de apaciguar a Godzilla y a King Kong?

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