De nueva cuenta, la fortaleza del peso mexicano frente al dólar cobra especial relevancia. La apreciación observada durante las últimas semanas ha llevado al tipo de cambio a niveles inferiores a 17 pesos por dólar, lo que plantea nuevamente la pregunta sobre los factores que explican este comportamiento y sus implicaciones para la economía mexicana.
Conviene recordar que, bajo un régimen de libre flotación, el tipo de cambio es un precio determinado principalmente por las condiciones de oferta y demanda de divisas. Éstas pueden tener un origen interno o externo y, en la actualidad, ambos factores están contribuyendo de manera importante al fortalecimiento del peso.
Antes de analizar sus causas, hay que considerar una condición fundamental: para que una moneda pueda apreciarse de manera significativa debe existir un mercado suficientemente líquido y profundo que permita realizar grandes volúmenes de transacciones. El peso mexicano cumple ampliamente con esta condición. Es la moneda más líquida de América Latina y se encuentra entre las más negociadas del mundo, sólo detrás de las principales monedas internacionales.

• Que se van a tribunales
Desde el frente interno, existen razones fundamentales que explican una mayor disponibilidad de dólares. Las cuentas externas apuntan actualmente hacia un equilibrio en el mercado cambiario derivado de las transacciones de comercio exterior. La balanza comercial registró durante el primer semestre un superávit cercano a 10 mil millones de dólares y, de acuerdo con cálculos propios, la cuenta corriente de la balanza de pagos se encuentra muy cerca del equilibrio en lo que va del año.
Sin embargo, son los flujos financieros los que parecen desempeñar un papel particularmente importante en la determinación del tipo de cambio. Destaca la estrategia conocida como carry trade, mediante la cual los inversionistas se financian en monedas con tasas de interés relativamente bajas para adquirir activos denominados en monedas que ofrecen mayores rendimientos, asumiendo el riesgo cambiario.
En este contexto, el diferencial de tasas de interés entre México y Estados Unidos constituye un incentivo importante. Con una tasa objetivo de 6.5% del Banco de México y un rango de 3.5%-3.75% para la Reserva Federal, existe un diferencial de entre 2.75 y 3 puntos porcentuales a favor de los activos mexicanos. Este atractivo favorece la entrada de capitales hacia instrumentos denominados en pesos, incrementando la demanda por la moneda y contribuyendo a su apreciación.
A ello se suma la fortaleza de las reservas internacionales de Banco de México, que alcanzan niveles históricamente elevados, cercanos a 257 mil millones de dólares. Esta posición proporciona un importante respaldo frente a episodios de volatilidad y reduce la vulnerabilidad del peso ante posibles movimientos especulativos.
Pero los factores internos no explican por sí solos la fortaleza reciente de la moneda. Existe también un elemento externo de gran importancia: la pérdida de valor del dólar frente a un amplio conjunto de monedas, tanto emergentes como de economías desarrolladas. Esta debilidad responde, entre otros factores, a una mayor preocupación sobre las perspectivas de la economía estadounidense: la gradual diversificación de las reservas internacionales fuera de activos denominados en dólares, particularmente por parte de China; la incertidumbre asociada a las políticas proteccionistas y las amenazas arancelarias; el deterioro de las perspectivas fiscales ante el creciente endeudamiento público, y las dudas sobre la trayectoria futura de la política monetaria de la Reserva Federal.
En consecuencia, la apreciación del peso responde a una combinación de poderosos incentivos internos y externos. La fortaleza de las cuentas externas, el diferencial de tasas y la elevada liquidez del peso favorecen la demanda por activos mexicanos, mientras la debilidad generalizada del dólar amplifica el movimiento.
El problema es que una apreciación sostenida no es neutral para la economía real. Un peso excesivamente fuerte reduce la competitividad de las exportaciones, abarata las importaciones y puede desincentivar la producción nacional frente a bienes provenientes del exterior.

¿Para cuánto alcanza defenderlo?

