El expresidente de Colombia Gustavo Petro encontró en México un espacio para evitar cualquier persecución del nuevo gobierno de su país.
Los nexos con la izquierda mexicana son de años. Su relación con Claudia Sheinbaum data de los tiempos en que Petro pertenecía a la guerrilla. Ha dicho que la Presidenta era parte del movimiento, lo cual hasta ahora no es claro, lo que no significa que haya tenido simpatía por la guerrilla colombiana.
El partido de Petro perdió por un mínimo margen las elecciones presidenciales. Abelardo de la Espriella lo contrario a lo que representa la izquierda colombiana. Como está pasando en varios países de América Latina, las naciones se dividen en dos corrientes políticas. Lo hemos visto en Bolivia, Perú, Argentina, Chile, Ecuador, entre otros.

• Golpes al crimen en Guerrero
Gustavo Petro está en la mira del nuevo gobierno colombiano. A pesar de que se reunió con Trump en su carácter de presidente, se la ha pasado fustigando al estadounidense y presumimos que EU lo tiene en su radar. Trump ha manifestado su abierta simpatía por el nuevo gobierno colombiano, y no sólo eso, muy probablemente movió sus instrumentos para que ganara De la Espriella.
La izquierda ha perdido fuerza en América Latina. Prevalece, no casualmente, la idea de que los gobiernos fueron perdiendo fuerza y no cumplieron las muchas promesas que hicieron en sus campañas y gestiones.
La popularidad de Petro en Colombia se diluyó de manera significativa. Era una esperanza, porque significaba la integración de un guerrillero a la vida política institucional del país.
El expresidente no reconoció el triunfo de De la Espriella, lo cual no sorprendió a nadie. El candidato de su partido presentó una gran cantidad de inconformidades sobre el desarrollo de la elección, pero al final reconoció su derrota con argumentos de relevancia y peso. En un gran discurso habló de la importancia de la cohesión en Colombia y la importancia de fortalecer las instituciones, dejando en claro que seguiría luchando por la democracia y la pluralidad en el país.
Brasil celebrará en octubre elecciones presidenciales, las cuales son de pronóstico reservado. Es claro que habrá segunda vuelta, pero nada garantiza que Lula pueda reelegirse. Brasil está dividido y hay muchas críticas en contra del gobierno actual que tienen que ver con promesas no cumplidas. La ventaja para Lula es que no se ha radicalizado, lo cual permite que muchos votantes lo vean todavía como alternativa, y más teniendo enfrente el derechismo manifiesto del hijo de Bolsonaro.
Gustavo Petro se va a quedar en México a darnos clase para alertarnos sobre el hiperfascismo, la tecnosumisión y el control policiaco. Tiene la misma visión sobre Trump que la de López Obrador y la Presidenta. Cree que los halcones son los que gobiernan en EU como si el presidente se la pasara a distancia sin decidir los aspectos de la política exterior, la cual es uno de los ejes estratégicos del Gobierno de Trump, una cosa es que consulte y otra cosa es que no decida.
Petro estará bien pertrechado en México. La Presidenta anunció que recorrerá el país para alertarnos de lo que puede venirse, sobre todo a partir del uso de las nuevas tecnologías, las mismas que se han utilizado en Colombia y en México, particularmente en el 18 y 24, precisamente por quienes ganaron las elecciones.
En el singular marco ideológico, México se va quedando solo. Trump lo sabe, porque ha sido parte de este proceso.
Si se trata de “cuidarse el trasero” Petro está en el lugar indicado. Lo van a cuidar, placear, consentir, ya hasta va a escribir un libro en el FCE.
Nuestra política exterior se mueve bajo “diplomacia” de conveniencia.
RESQUICIOS.
SE asegura que Fernando Farías conversó con autoridades de EU sobre el huachicol fiscal. Su hermano Manuel envió una nueva carta a la Presidenta en donde dice que tiene información de personajes de su gabinete, del Senado, y de quienes quieren ser diputados involucrados en el caso.

Por el bien de todos, primero relojes, joyas…

