Curiosamente el mismo día,15 de octubre, en el que la Cámara de Diputados aprobó la Iniciativa de Ley de Ingresos de la Federación para el 2027, que pasará a la Cámara de Senadores para su análisis, discusión, modificación (¿?) y aprobación, la empresa calificadora HR Ratings redujo, de BBB+ a BBB, la calificación del gobierno federal en materia crediticia, algo preocupante, con la ventaja de que se mantiene una perspectiva estable y también el grado de inversión.
Las calificadoras evalúan la capacidad de un deudor, en este caso el gobierno mexicano, para cumplir sus obligaciones crediticias analizando variables como: nivel de endeudamiento, tanto absoluto, medido en pesos, como relativo, medido como porcentaje del PIB; liquidez e historial de pagos; ingresos (qué tanto son impuestos y qué tanto es deuda), y egresos (no solo cuánto gasta el gobierno sino también en qué gasta), perspectivas de crecimiento económico.
HR Ratings tiene la siguiente escala de calificaciones: AAA, AA+, AA, AA-, A+, A, A-, BBB+, BBB, BBB-, BB+, BB y BB-. De AAA a BBB- son calificaciones aprobatorias, y el gobierno mantiene el grado de inversión, con la capacidad (mayor más cerca da AAA y menor más cerca de BBB-), para hacer frente a sus obligaciones crediticias y para seguir contratando deuda. De BB+ a BB- se trata de calificaciones reprobatorias, y el gobierno pierde el grado de inversión, con la incapacidad (menor en BB+ y mayor en BB-), para hacer frente a sus obligaciones crediticias y para seguir contrayendo deuda en condiciones favorables, sobre todo en materia de tasas de interés.

• El chofer de Pepín
Para darnos una idea de lo que significa que le hayan bajado al gobierno la calificación de BBB+ a BBB, consideremos, no una escala alfabética, sino una numérica. Haciéndolo así, HR Ratings tiene una escala de calificaciones aprobatorias (ojo: aprobatorias), que va del 1, la menor calificación aprobatoria (correspondiente en la escala alfabética al BBB-), al 10, la mayor (que corresponde al AAA en la escala alfabética).
La calificación del gobierno era 3 (muy baja), y la redujeron a 2 (más baja todavía), con perspectiva estable, sin preverse cambios, ni para mal, reducir la calificación, ni para bien, subirla, y manteniéndose el grado de inversión, una calificación aprobatoria.
¿En qué hay que centrar la atención? ¿En el hecho de que la perspectiva se mantuvo estable (bueno, porque no se espera que las cosas empeoren; malo, porque tampoco se espera que mejoren), y se preservó el grado de inversión (bueno por donde se le vea), o en el hecho de que bajaron la calificación (malo) y que, en escala de 1 a 10, es 2 (peor)? Lo bueno (perspectiva estable y grado de inversión), ¿compensa lo malo (reducción de la calificación a 2)?
Este fue al comunicado de la SHCP: “HR Ratings ratificó la calificación soberana de corto plazo de México en HR3 (capacidad aceptable para el pago oportuno de obligaciones de corto plazo), y ajustó la calificación de largo plazo a BBB desde BBB+, con perspectiva estable. La agencia reconoció los esfuerzos de consolidación fiscal, el fortalecimiento de los ingresos públicos y la recuperación de la actividad económica. México conserva el grado de inversión con las ocho agencias que evalúan su deuda soberana, reflejo de la estabilidad macroeconómica del país”.
Continuará.

Otro domingo caótico

