El penoso episodio que cuenta el ascenso y caída de una mujer, la primera al frente del INE, rebasa por mucho las feas aristas de la misoginia. Antes hubo acoso clasista rozando la seguridad personal y familiar de otro árbitro electoral en jefe y pasó nada.
El domingo los encabezados informativos se ocupaban de la negativa de la sonorense a renunciar, para el lunes todos leímos cómo saldría. Corrupción sin adjetivos, máxima exposición a través de las benditas redes sociales de los malditos medios opositores a la 4T. Al menos es ésa la narrativa barata que nos venden, fifís vs. chairos.
La función pública implica mucha presión, exige pericia y merece compensarse con salarios dignos y competitivos para que profesionales de diversas especialidades puedan servir al Estado -—no al gobierno— sin demagogia, sin inventar que su vocación y amor al pueblo, todo lo subsanan.

No había de otra
Allí están y abundan, ropa cara, relojes, viajes y salas VIP que aclaran lo obvio, no son más honestos ni más austeros. Se podrán bajar el salario en teatral acto, pero luego se hacen de otras y peores fuentes de ingreso.
Aquella picaresca de la política mexicana: “El licenciado que le proponemos para la titularidad de este cargo Presidente, es honesto”, a lo que el primer priista de entonces respondió; ¿Y ya estuvo donde hay? El populismo distorsiona y compromete, AMLO no hay más que uno, el aparato gubernamental, central o desincorporado es demasiado grande para andarnos con eso que vemos, son payasadas. Paguen bien y vigilen mejor.
Por cierto, la transformación del oriente mexiquense comienza a tomar forma en una de las áreas donde más urge. Con una inversión de 995 millones de pesos, los gobiernos de Claudia Sheinbaum Pardo y de la maestra Delfina Gómez Álvarez construyen 10 puentes vehiculares que suman 5.7 kilómetros y abarcan siete municipios, Chimalhuacán, Ecatepec, Ixtapaluca, Chalco, Valle de Chalco, La Paz y Tlalnepantla.
Durante el anuncio, Jesús Esteva Medina, titular de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), destacó la dimensión de una obra que responde a una demanda histórica de la región, donde la movilidad dejó de ser un asunto secundario para convertirse en una prioridad.
A este paquete se agregan los dos Puentes Alameda Oriente, cuya construcción comenzó el año pasado, con una longitud conjunta de 1.2 kilómetros y una inversión de dos mil millones de pesos. El primero registra un avance de 39 por ciento y tiene prevista su conclusión en noviembre; el segundo, en octubre de 2027. También avanza el paso superior Peñón–Texcoco, a cargo del Gobierno del Estado de México.
Son proyectos que colocan a 2026, Año de las Obras en el Estado de México, frente a una de sus expresiones más visibles. Cada conexión vial implica una oportunidad para reducir traslados, agilizar el tránsito y recuperar tiempo para miles de familias. El oriente mexiquense empieza a cambiar su historia cuando la inversión pública se traduce en obras, servicios y mejores condiciones de vida.

Rentas controladas, vivienda escasa

