PUNTO CIEGO

AMLO… ¿torpe, ciego o sordomudo?

Daniel Santos Flores. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón
Daniel Santos Flores. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: Especial

El 7 de septiembre de 1998 salió a la luz “Ciega, sordomuda”. Una canción de la cantante colombiana Shakira y la cual se convirtió rápidamente en un éxito musical que aún sigue siendo coreado, coreografeado y recordado de la misma forma casi tres décadas después.

Su letra habla de una persona a quien el amor la ha hecho torpe y que ha dejado todo por entregarse a ello. Habla con muchos adjetivos intentando justificar su comportamiento errático. Por lo menos en la canción tiene sustento.

En el caso de Andrés Manuel López Obrador, sin embargo, resulta más difícil encontrarle justificación, porque una cosa es quedar ciego, sordo y hasta medio bruto por amor, como lo plantea Shakira, y otra muy distinta pasar años construyendo un movimiento, colocar aliados en posiciones clave, defenderlos públicamente, darles poder y después comportarse como si nunca hubiera visto, escuchado o sabido nada de lo que hacían. No justifica en nada decir que fue lealtad, confianza o cariño, porque ahora que los problemas salen a la luz, es difícil creer que todo eso sucedía frente a sus ojos sin que se diera cuenta.

Andy López Beltrán salió a dar una especie de explicación en un video en el que negó haber intercedido por Amílcar Olán, rechazó cualquier relación con el huachicol fiscal y aseguró que todo forma parte de una guerra sucia para golpearlo a él, a su familia y al ahora partidazo Morena. Por supuesto que está en todo su derecho de defenderse, pero ese video no logra borrar los años de señalamientos, investigaciones periodísticas, audios, contratos y relaciones que han sido documentadas alrededor de su círculo más cercano. Amílcar Olán no es un personaje inventado, es un empresario cercano a los hijos de López Obrador, cuyo crecimiento durante el sexenio pasado ha sido ampliamente documentado, al igual que grabaciones donde presume relaciones, negocios y gestiones vinculadas con proyectos prioritarios del gobierno amloista. Andy dice que nunca intercedió por él, pero intenta tapar el sol con un dedo. Y ahí es donde regreso a Andrés Manuel López Obrador. Durante muchos años defendió públicamente a sus hijos, aseguró que eran honestos y descalificó cualquier publicación que los relacionara con negocios al amparo del poder. Cuando aparecieron los audios de Olán volvió a respaldarlos y dijo estar absolutamente seguro de su honestidad, incluso llegó a reconocer que Gonzalo López Beltrán ayudaba a supervisar avances de obras como el Tren Maya y proyectos ferroviarios, precisamente donde después aparecieron señalamientos sobre negocios de su amigo. El meollo del asunto no es qué hicieron Andy y Bobby, sino qué sabía el presidente mientras todo aquello ocurría al interior de su gobierno, porque si realmente no sabía nada, estamos hablando de un mandatario al que le pasaban demasiadas cosas alrededor sin enterarse; si sabía y decidió no actuar, el problema es mucho peor.

¿Bruto, ciego o sordomudo? Ciego, si no quiso ver lo que ocurría alrededor de sus hijos; sordo, si nunca escuchó los señalamientos y las advertencias que durante tanto tiempo fueron públicas; sordomudo, si además de saber prefirió no decir ni hacer nada; y bruto, si creyó que bastaba con repetir todos los días que sus hijos eran honestos para que el asunto se desapareciera. Andy puede grabar todos los videos que quiera y seguramente seguirá diciendo que todo es una campaña en su contra, pero lo que ya no puede hacer es fingir que el problema se lo inventaron para golpetearlos. Las historias, los contratos, los audios y los señalamientos, son justo cuando su padre tenía todo el poder del Estado en las manos y decidió, una y otra vez, meterlas al fuego por ellos.

Reenviado

“Porque este amor ya no entiende. De consejos, ni razones. Se alimenta de pretextos

Y le faltan pantalones.

Este amor no me permite estar en pie. Porque ya hasta me ha quebrado los talones. Aunque me levante, volveré a caer. Si te acercas, nada es útil para esta inútil.

Bruta, ciega, sordomuda. Torpe, traste y testaruda. Es todo lo que he sido…”

Letra de “Ciega, Sordomuda”. Shakira, 1998

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