PESOS Y CONTRAPESOS

Ordenar la casa (2/4)

Arturo Damm Arnal. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Arturo Damm Arnal. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

La economía está creciendo más. En términos anuales, 0.5% en el primer trimestre, 1.9% en el segundo, 3.2% en el tercero. ¡Qué bueno, por todo lo que depende de ello! Pero, ¿cuánto más no crecería si pusiéramos la casa en orden?

El crecimiento se mide por la producción de bienes y servicios, que depende de las inversiones directas, que dependen de la confianza empresarial, que depende, de manera importante, del Estado de derecho, que es el gobierno de las leyes justas, que reconocen plenamente, definen puntualmente y garantizan jurídicamente los derechos de los empresarios a la libertad individual para producir, ofrecer y vender, y a la propiedad privada de los medios de producción necesarios para poder emprender.

Estos son los componentes del Estado de derecho: leyes justas; personas que las respetan; gobiernos que las respetan; gobiernos que las hacen respetar, previniendo su violación y castigando, y obligando a resarcir, a quienes las violen.

Esta es la secuencia lógica: Estado de derecho = mayor confianza empresarial = más inversiones directas = más producción de bienes y servicios (y por lo tanto más creación de empleos, más generación de ingresos, más bienestar) = mayor crecimiento de la economía. Esta es la contraria: Estado de chueco (que es la antítesis del Estado de derecho) = menor confianza empresarial = menos inversiones directas = menos producción de bienes y servicios (y por ello menos creación de empleos, menos generación de ingresos, menos bienestar) = menor crecimiento de la economía. ¿Cómo andamos en materia de Estado de derecho?

Todos los años el World Justice Project publica el Rule of Law Index, que mide cómo andan los países en materia de Estado de derecho. Estos son los resultados de 2025.

En escala de 0 a 1, la calificación de México, en materia de Estado de derecho, fue 0.4, y la posición, entre 143 países, fue la 121. En 2018, antes de que iniciara la 4T, la calificación fue 0.46 y la posición, entre 113 naciones, fue la 92. En 2018, el 80.53% de los países estuvo mejor que México. En 2025, el 83.92%. En 2018 la calificación fue 0.45/1. En 2025 fue 0.40/1. Empeoramos.

El Estado de derecho, en México, es Estado de chueco. Si el Estado de derecho es el gobierno de las leyes justas, entonces es Estado de Justicia, por lo que el Estado de chueco es Estado de injusticia, lo que tenemos en México.

Poner la casa en orden implica, entre otras cosas, enderezar el Estado de chueco, para lo cual habría que revertir las contrarreformas que la 4T impuso a las reformas neoliberales (la desaparición de organismos estales: Inai, Cofece, IFT, Coneval, CRE, CNH, debilitando al Estado y fortaleciendo al gobierno), así como las medidas imprudentes que han tomado (como la elección democrática de jueces, magistrados y ministros, debilitando la división de poderes y fortaleciendo al Poder Ejecutivo). Lo anterior ha dado como resultado menos Estado y más gobierno, y más poder al Ejecutivo y menos al Legislativo y Judicial, nada de lo cual se va a revertir.

¿Conclusión? Seguiremos padeciendo el Estado de chueco, con la probabilidad de que se enchueque más. ¿Qué tenemos? Estado de chueco = menor confianza empresarial = menos inversiones directas = menos producción de bienes y servicios = menor crecimiento de la economía. Sin embargo, la economía está creciendo más. ¿Por qué?

Continuará.

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