BAJO SOSPECHA

Sálvese quien pueda

Bibiana Belsasso. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.<br>
Bibiana Belsasso. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador y aspirante de Morena a una diputación federal por Tabasco, anunció con anticipación que daría un mensaje muy importante en sus redes sociales.

Muchos pensamos que renunciaría a su candidatura en Tabasco o que había tenido algún comunicado de Estados Unidos donde, por cierto, le quitaron la visa, pero no, el mensaje publicado fue para deslindarse de Jorge Amílcar Olán Aparicio.

Tras los escándalos de corrupción y los millones que Amílcar Olán envió a Suiza, ahora Andy quiere tomar distancia. En un video de más de diez minutos, grabado en Tabasco, dice que lo conoció hace algunos años en Villahermosa, cuando el empresario vendía acabados, pisos y piedras naturales.

Cuenta que la relación se dio por amigos en común y porque su esposa estudió con él en la primaria. Niega negocios, niega socios, niega prestanombres, niega tráfico de influencias.

SIN AMIGOS

AMÍLCAR OLÁN (izq.) ha sido señalado por tráfico de influencias por su amistad con Andrés López.
AMÍLCAR OLÁN (izq.) ha sido señalado por tráfico de influencias por su amistad con Andrés López. ı Foto: Especial

Niega también cualquier relación con el huachicol fiscal y culpa a una “guerra sucia” de los medios y de agentes de Estados Unidos que, asegura, buscaban testimonios en su contra. Pero, además, dice: “No nos vamos a doblar”. En algo de eso tiene razón Andy. Brenda Cepeda García, la actual esposa de Amílcar, fue con él a la primaria en el Colegio Americano de Tabasco.

Lo que se le olvidó decir es que nunca dejaron de ser amigos. Hay fotografías de reuniones de exalumnos de ese colegio en las que aparecen Brenda, Amílcar y el propio Andy.

Tan cercanos eran que, en julio de 2015, cuando López Obrador era dirigente nacional de Morena, Amílcar y Brenda se casaron en el Hotel Marriott de Villahermosa, y ahí estaba Andy, posando con los novios. En Tabasco se dice que fue uno de los testigos y que fue Brenda quien le presentó al que después sería su esposo.

Se cuenta también que en esos años Andy buscaba a alguien que entendiera bien de finanzas para aprovechar el sexenio que venía y asegurar su futuro económico. Por lo que vemos, ese futuro más que lo aseguró.

Es normal que, si tienes amigos de toda la vida, te hagas amigo de su pareja. Y así empezó la relación de Amílcar y Andy.

Amílcar Olán, como bien dice Andy, vendía en Tabasco acabados para la construcción. Se cuenta en Villahermosa que antes vendía relojes de lujo que iba a conseguir a Suiza. Hay que reconocerle que sí sabía de manejo de dinero. Y quizá por eso fue en Suiza donde se resguardó cuando salieron a la luz sus negocios con los hermanos Andy y Bobby.

Pero no era conocido en Tabasco como el millonario que es hoy. Su nombre empezó a aparecer en contratos públicos durante el sexenio de López Obrador.

Un ejemplo: según Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad, Romedic, empresa asociada a Olán, obtuvo entre 2020 y 2022 contratos por más de 490 millones de pesos con los gobiernos de Tabasco y Quintana Roo para vender material médico. Era una empresa recién creada, y Cofepris la señaló como distribuidor irregular de medicamentos. De los azulejos a las medicinas, nada más.

Luego llegó el balasto, la piedra triturada que sostiene las vías del Tren Maya y del Tren Interoceánico. En los audios que se han filtrado se escucha a Amílcar decir que tiene reunión con Gonzalito y que está “metido con lo del balasto”.

Hoy se sabe que la Unidad de Inteligencia Financiera detectó una cuenta en UBS, en Suiza, vinculada a Olán, con 72 millones de euros. Unos mil 433 millones de pesos.

No podemos ser ingenuos. ¿Ustedes creen que un vendedor de azulejos iba a tener por sí solo los contactos para entrar a licitaciones y quedarse con los contratos más jugosos de la administración de López Obrador? Y eso cuando hubo licitación.

De muchos de estos contratos nos enteramos por investigaciones periodísticas, no porque el Gobierno los transparentara.

Amílcar concretaba los negocios que los López Beltrán conseguían. Ellos abrían las puertas y él ejecutaba el contrato. Metía desde las licitaciones y conseguía hasta a quién subcontratar para hacer los negocios.

Dicen en Tabasco que parte del pleito entre Andy y Amílcar es que éste se quedó con dinero de las comisiones de contratos de Gobierno y que Andy se sintió traicionado.

Eso está por verse. Lo que sí se ve es que los hermanos López Beltrán están dispuestos a entregar a Amílcar con tal de salvarse ellos.

Ha sido tal el descubrimiento de los negocios de los hijos de López Obrador, tal el descaro del tráfico de influencias, que hoy necesitan un culpable. Y el culpable elegido se llama Amílcar Olán.

En México, Andy se siente protegido. Las autoridades que todavía responden a su papá lo cuidan: el 16 de septiembre, la fiscal general de la República, Ernestina Godoy, descartó que exista una investigación en su contra.

Pero sabe que la justicia estadounidense es otra cosa y que podría requerirlo para testificar por el huachicol fiscal. Por lo pronto, ya no tiene visa.

El 13 de agosto se lo hizo saber al mundo con una carta al presidente Donald Trump, desde Teapa, en la que culpó al secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, y al subsecretario Christopher Landau.

La llamó “una burda y perversa canallada” y dijo que era una acción “de carácter político, más bien politiquero y propagandístico”.

La fórmula de Andy para salvarse es sencilla: la culpa es de Amílcar y de Estados Unidos.

Si no se sintiera así, ¿por qué el hombre que, hasta hace poco, despachaba como secretario de Organización de Morena hoy recorre Tabasco en busca de una diputación? Un cargo que da fuero.

Habría que recordar que Andrés Manuel vivió poco tiempo en Tabasco. Llegó a la Ciudad de México y, si bien su padre llevaba una vida austera, él vivió su adolescencia como hijo del jefe de Gobierno.

Desafortunadamente habían perdido a su madre. A su padre sólo le importaba el poder, su campaña y su jefatura de gobierno. Crecieron sin control y sin límites.

Desde ahí, Andy descubrió que tener un padre poderoso abre muchas puertas. Muchos personajes se les acercaban a los muchachos desde entonces para hacer negocios. Y cuando su papá llegó a la Presidencia, descubrieron que tenían el país a sus pies.

Hoy quieren culpar a Amílcar Olán, pero ¿quién le abrió las puertas a Amílcar para todos los negocios? Pues los hijos del Presidente.

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