Domingo 17.01.2021 - 19:42

Estadística criminal antiabrazos

Fase 2
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Cifras oficiales confirman que 2019 será el año más violento en la historia del país. De enero a octubre se han cometido 29 mil 574 homicidios, 706 más que en el mismo periodo del año pasado. En total, en 2018 hubo 34 mil 202 asesinatos; este año la cifra será superada.

Estadística criminal repelente a los abrazos, regaños y prédicas morales. La 4T presume que a un año de gobierno el índice de mortalidad de las fuerzas federales bajó, pero no precisa que también la frecuencia de combate cayó. El coro presidencial repite que ahora el Estado ya no mata. Muy bueno. Pero los delincuentes sí. Y más. Y encima, hoy saben que una política pública, de manera involuntaria y contradictoria, los cuida.

A los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (cifra oficial), sume el informe que hace dos días la Organización Alto al Secuestro presentó y en el cual detalla un incremento de 37 por ciento en la incidencia de ese delito durante los primeros 10 meses del año.

Mala numeraria. Hechos que contrastan una vez más una estrategia novedosa y noble, pero la cual cruje ante datos como los del Sistema de Seguridad y Alto al Secuestro. En este contexto, la iniciativa de Javier Sicilia para reclamarle al Presidente López Obrador una reflexión de gobierno y exigir resultados tangibles, tiene tierra fértil por delante.

La masacre a la familia LeBarón alteró el estado de latencia de un reclamo colectivo mayúsculo, sacó del letargo a diversos actores sociales que en lustros pasados crecieron luego de tragedias familiares históricas, personajes como Alejandro Martí, Isabel Miranda, Eduardo Gallo, Hipólito Mora, María Elena Morera, Julián LeBarón y Javier Sicilia reaparecen en un escenario donde lo único que ha cambiado es el Gobierno, pero no el dolor, el miedo, la rabia y la impotencia.

Hacia enero del próximo año, la polarización alrededor de la marcha del poeta Sicilia será enorme, el reclamo de miles será politizado, sus demandas serán desacreditadas por desleales hacia una administración progresista, la crítica válida, necesaria y pertinente pasará por consigna política conservadora y adversaria.

Pero si la estadística criminal no encuentra real y notorio punto de inflexión, la presión social hacia el Gobierno de la 4T, a favor incluso del Gobierno de la 4T, aumentará y el margen para eludir la autocrítica y la ponderación sobre el resultado de su apuesta, se reducirá irremediablemente.

Por el bien de los abrazos, en lugar de balazos, por la razón a la paz sin fuerza, por la posibilidad de trabajar las próximas décadas atendiendo causas de origen y no sangrientas consecuencias, por la posibilidad de hacer que Estados Unidos estreche filtros en el tráfico de armas hacia nuestro país, más vale que las cuentas mortuorias en México disminuyan.

De lo contrario, la marcha que para enero anuncia el poeta Sicilia acompañado por dolientes de antaño y de hoy, será la primera de muchas. Si al sueño de paz no lo acompaña una realidad menos sangrienta, la popularidad, aceptación y aprobación de la 4T decaerá.

Luces y sombras del Presupuesto 2020. La fuga de la Cámara de Diputados al Centro Expo Santa Fe será anecdótica, la ausencia del PAN en el pleno a la hora de aprobar el proyecto económico quedará en el olvido. Las demandas y reclamos de organizaciones agrícolas y ganaderas se transformarán en reclamos reiterados, pero lo que quedará para la posteridad es el repliegue de un grupo parlamentario mayoritario a la voluntad del Presidente.

Las cuentas oficiales reiteran la voluntad oficial por la austeridad, ratifican las prioridades de carácter social y no corporativo, de un Gobierno que apuesta legítimamente a significarse por una nueva racionalidad presupuestal. Y eso es luz en el paquete aprobado.

La sombra es el retorno a tiempos anteriores a 1997, cuando el PRI y su Congreso acataban sin más el mandato de Los Pinos. El grupo de Morena, liderado por Mario Delgado, extravió la oportunidad de ser una bancada que apoye deliberando, que resista por convicción y no sólo por sumisión. El Presupuesto 2020 puede ser un buen presupuesto, el camino para su aprobación, no.