Arturo Damm Arnal

Shorings

PESOS Y CONTRAPESOS

Arturo Damm Arnal*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Arturo Damm Arnal
*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Por:
  • Arturo Damm Arnal

En términos anuales, comparando cada mes con el mismo mes del año anterior, entre enero y septiembre de 2022 la Inversión Fija Bruta, IFB (en instalaciones, maquinaria y equipo) parte esencial de la Inversión Directa, ID (en producción de bienes y servicios, creación de empleos y generación de ingresos), creció, en promedio al mes, 7.6%.

Un año después, entre enero y septiembre de 2023, creció 19.7%, 12.1 puntos porcentuales más, 159.2%.

En términos mensuales, comparando cada mes con el mes anterior, entre enero y septiembre de 2022 IFB, parte esencial ID, creció, en promedio al mes, 0.7%. Un año después, entre enero y septiembre de 2023, creció 1.8%, 1.1 puntos porcentuales más, 157.1%.

Mucho se ha dicho que los buenos resultados en materia de IFB se deben al nearshoring, a la cercanía de los centros de producción mexicanos con los mercados estadounidenses, que, siendo el resultado de la geografía, debe reforzarse con el friendlyshoring (de parte del discurso gubernamental), y el secureshoring (de parte del marco jurídico, comenzando por la Constitución), resultado de la acción humana, y que en México dejan que desear.

El discurso gubernamental, en boca de AMLO, es unfriendlyshoring. Ejemplo de ello lo tenemos en lo que ha dicho en más de una ocasión: que está de acuerdo con las ganancias de los empresarios, siempre y cuando sean razonables, lo cual suena razonable, pero no lo es. ¿Qué porcentaje de utilidad es razonable? ¿Hay una manera objetiva de responder? Y si la hubiera, que no la hay, y un empresario obtuviera ganancias mayores, ¿cómo debería tratarse dicho excedente? ¿Expropiándolo? ¿Imponiendo precio máximo para el producto cuya venta genera una ganancia mayor a la razonable?

Lo dicho por AMLO muestra que no sabe lo que es la ganancia empresarial (la remuneración propia del empresario), y que no sabe cuál es su origen (el que el empresario haya decidido correctamente, en función de las apreciaciones de los consumidores, qué producir y cómo producirlo).

El marco jurídico de la economía mexicana es unsecureshoring, comenzando por la Constitución, en cuyo artículo 28 se señala que basta y sobra que el Congreso expida una ley, en la cual se diga que este o aquel sector de la economía es considerado estratégico, para que el mismo tenga que ser expropiado y gubernamentalizado, porque en el artículo 25 se apunta que los sectores estratégicos tienen que estar en las manos exclusivas del Estado, que para todo efecto práctico es el gobierno.

Lo anterior quiere decir que en México, el derecho de propiedad privada sobre los medios de producción, necesarios para poder ejercer la libertad individual para producir, ofrecer y vender, no está ni plenamente reconocido, ni puntualmente definido, ni jurídicamente garantizado, algo propio del Estado de chueco, antítesis del Estado de Derecho.

Sí tenemos nearshoring, pero no tenemos sus complementos: friendlyshoring y secureshoring, lo cual limita, entre otras cosas, la capacidad de atracción de nuevas inversiones extranjeras directas, como ya está sucediendo. Entre enero y septiembre de este año las nuevas inversiones extranjeras directas resultaron 81.6%, ¡sí: 81.6%!, menores que hace un año: 15,277 millones de dólares contra 2,806.

¿Estamos aprovechando al máximo el nearshoring?