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Bernardo Bolaños

AMLO da la vuelta al “círculo rojo”

ANTROPOCENO

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Que las mañaneras del Presidente, por improvisadas, no contienen datos, sino opiniones. Que el Presidente no pone agenda, porque los grandes medios desestiman sus ocurrencias, anécdotas históricas y propaganda. Que la aprobación de López Obrador no es particularmente alta, dados todos los dígitos que ha perdido desde el inicio de su Gobierno. Que con respecto a la votación que lo llevó al poder, AMLO ya no es tan popular como lo pintan. Que está divorciado del “círculo rojo” y eso es suicida, pues tarde o temprano la opinión pública coincidirá con los analistas de prensa, los empresarios y las calificadoras.

A los encuestadores e intelectuales que hemos oído afirmar lo anterior, habría que responderles parafraseando a Clinton: “¡Es el populismo, zonzos!”. No estamos ante un mero error del Presidente por falta de buenos asesores. Lo sería si AMLO fuese un político tradicional. Recordemos que Trump no propagó sus ideas en los medios hegemónicos, sino en los alternativos, como Breitbar News y otros portales, así como a través de Twitter y de influencers afines. Ni siquiera la cadena Fox apoyaba inicialmente a Trump.

Lo mismo está sucediendo en México. No afirmo que Morena sea dirigida por supremacistas blancos, ni morenos, es el modelo de comunicación política lo que coincide. El dinero público que hoy va a unos cuantos medios de izquierda, junto con las “benditas redes sociales” (AMLO dixit) y el impulso que da el movimiento obradorista a los “datos alternativos”, a manera de gran repetidora, hacen que cristalice cierta alternativa al “círculo rojo”. Puede desagradarnos que Ackerman sea milusos (en la universidad, la televisión y Morena) o que Gibrán invierta su popularidad mediática y su poder como funcionario haciendo política en su partido, pero el hecho es que en la opinión pública nos desayunamos, comemos o cenamos con la ruidosa 4T. No son datos duros, pero mantienen cohesionado al movimiento. En 2011, un blog llamado Sendero del Peje se convirtió en un influyente portal que ya es parte del “círculo rojo” o, mínimo, naranja. La metamorfosis, entonces, es posible.

Se puede objetar que Trump fue derrotado y, por lo tanto, que los encuestadores e intelectuales críticos del modelo de comunicación de AMLO tienen razón. Que el populismo no durará. Pero no es totalmente claro. Algunos atribuyen la derrota de Trump al hecho de haber confiado más en su yerno moderado que en los populistas que lo encumbraron (Bannon, Coulter). Después de todo, Trump no construyó el muro. López Obrador, en cambio, sigue empeñado en realizar (pese a pandemia, huracanes y protestas indígenas) Dos Bocas y el Tren Maya. Y en vez de haber roto con Bartlett y Nahle, cortó con Urzúa y Toledo. Cuando el desencanto popular comienza a asomarse por la pandemia, se le ocurre entregar ayudas de 11 mil 460 pesos a decenas de miles de familias de fallecidos por Covid-19. Sí, era mejor salvar vidas, promover el cubrebocas, pero ¿qué dirán los electores en 2021? No lo que piensa el “círculo rojo”.