Viernes 23.10.2020 - 06:09

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Bibiana Belsasso

Feministas, causas y violencia

BAJO SOSPECHA

Bibiana Belsasso
Bibiana Belsasso
Por:

Continúa el enfrentamiento de grupos de mujeres feministas con el Gobierno, pero más allá de que la violencia no puede ser respaldada, lo que justifica la causa es el continuo feminicidio y la creciente violencia contra las mujeres.

Todos los días se suman nuevos casos. Está el de Emil, el de Alondra, el de Jessica; incluso está la historia de un candidato local de Morena en el municipio de Mineral de la Reforma, en Hidalgo, que intentó estrangular a su esposa; fue detenido por intento de feminicidio y dejado en libertad porque un juez le quitó ese cargo y lo dejó como violencia intrafamiliar, porque como dice, no hubo daños graves.

Ahora la esposa del candidato y víctima de que su marido la haya intentado estrangular, asegura que Tatiana Clouthier intervino ante el juez para liberar al candidato municipal.

Y es que las cifras de violencia de género siguen aumentando cada día. Tan sólo entre enero y agosto de 2020 se registraron 2 mil 551 homicidios dolosos y feminicidios, de acuerdo con la propia Secretaría de Gobernación, a través de la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres.

Cada una de esas 2 mil 551 mujeres son hijas, madres, tienen historias de vida que han sido truncadas en manos de asesinos.

Según el Informe mensual sobre la Estrategia Nacional de Protección Integral a Mujeres, Niñas, Niños, Adolescentes y Adultas Mayores, el número de órdenes de protección para mujeres que denuncian violencia alcanza cifras récord, mientras que las llamadas al número de emergencia 911, aumentaron 45.66 por ciento en comparación a las recibidas en el mismo periodo del año pasado.

Y es que la violencia además se ha incrementado dramáticamente durante la pandemia.

El grito desesperado de cientos de miles de mujeres es genuino, es un fenómeno que se está replicando en todo el mundo, pero también es cierto que este movimiento ha sido tomado por grupos de choque.

Y eso es lo que hace todo tan complicado. Han metido a golpeadores a esas manifestaciones para tratar de deslegitimarlas.

El reclamo es válido. No sé en lo personal cómo reaccionaría si algo le hicieran a una hermana, prima o hija. ¿Usted qué haría?

Fuera de los límites

Grupos feministas enfrentaron a mujeres policías de la CDMX el pasado lunes, durante una manifestación a favor del aborto en la capital del país, donde esta práctica se encuentra permitida. Al final más de 50 uniformadas y civiles resultaron lesionadas.Foto: Eduardo Cabrera, La Razón

Pero además, las leyes siguen sin protegernos. Es verdad que el feminicidio es tipificado con penas mayores a un homicidio. Pero comprobar que efectivamente se trató de un asesinato de género es casi imposible de probar.

En la marcha del pasado lunes para conmemorar el Día de Acción Global por el Acceso al Aborto Legal y Seguro, 43 mujeres policías y 13 civiles fueron lesionadas.

Nuevamente se buscó deslegitimar estos movimientos de mujeres, y también las policías agredidas son mujeres.

Las agentes integrantes del grupo Ateneas de la Secretaría de Seguridad Ciudadana sufrieron quemaduras y golpes en diferentes partes del cuerpo, luego de horas de agresiones durante el encapsulamiento que realizaron para impedir el paso de las feministas radicales; cuatro fueron trasladadas a hospitales y una de ellas sufrió un trauma abdominal y sangrado transvaginal a causa de los golpes.

Para las manifestantes, muchas infiltradas, el trabajo de las mujeres policías para impedir que dañaran por enésima vez los edificios públicos fue un acto de provocación y de intimidación.

Y es que estos colectivos de mujeres están muy enojados, sienten y tienen razón, no son escuchados.

En Morelia, Michoacán, jóvenes encapuchadas intentaron quemar la puerta principal del Palacio de Gobierno como parte de las acciones en la protesta para exigir justicia por el feminicidio de Jessica, una joven de 21 años, víctima de feminicidio en el estado.

La joven desapareció el lunes 21 de septiembre en Morelia y fue hallada sin vida en una zona boscosa al sur de la capital de Michoacán.

El Gobierno estatal giró una orden de aprehensión (incluye la ficha roja de Interpol) en contra del presunto asesino de la joven, quien era maestra.

Se trata de Diego Urik "M", quien es señalado de ser la última persona que vio con vida a la joven y por quien la Fiscalía General del Estado de Michoacán ofrece una recompensa de 1 millón de pesos por información relativa a la localización, aprehensión o detención.

Otro caso es del Alondra Gallegos, de 20 años, originaria de Coahuila y mamá de una niña de cuatro años; su cuerpo fue localizado en una vivienda en Saltillo, el 26 de septiembre, llevaba tres días reportada como desaparecida.

Alondra presuntamente fue asesinada por un joven de 21 años, identificado como José "N", a quien ingresaron al Cereso del estado acusado de feminicidio y ocultamiento de cadáver, por lo que podría alcanzar 60 años de prisión...

Mientras tanto en Ciudad de México, una madre y su hijo de 17 años son acusados del feminicidio de Elmy Jocelyn, de 18 años.

El 17 de septiembre, Elmy salió de un domicilio en Xochimilco en compañía de su hijo para llevarlo a casa de su expareja. Al llegar, sostuvo una riña con la abuela del niño.

La joven fue asesinada y su cuerpo encontrado cuatro días después en un terreno baldío en Milpa Alta.

Ahora, la abuela permanece en prisión preventiva mientras que el padre del niño, por ser menor de edad, está detenido en la comunidad de diagnóstico integral de adolescentes...

No sólo son Alondra, Elmy, Jessica, Carmen en Zacatecas, Nayeli en Chiapas, Judith y Sofía en Morelos o la menor Michel Ailyn, de tres años, quien fue ultrajada y asesinada el domingo en Tepic mientras estaba bajo resguardo de su padrastro, quien tenía antecedentes de abuso sexual a menores, también en el entorno familiar, desde el 2014.

Las historias de mujeres asesinadas son interminables. Nos están matando, violando y torturando todos los días, sin que las autoridades hagan algo efectivo para detenerlo.