En la kilométrica playa en las afueras de Acapulco, la noche calurosa, con un viento leve que aligera la temperatura, transcurre con calma, luego de una buena cena con amigos. Pero cerca de la medianoche, una invitada hace irrupción: con paso lento, tranquila, pero segura de cuál es su objetivo. Una gran tortuga tipo golfina, sale del mar para desovar en la playa, como hacen miles y miles de tortugas marinas sobre todo en esta época del año en toda esta parte de la costa del Pacífico, pero particularmente en Guerrero, Chiapas y Oaxaca.
El espectáculo es conmovedor. En silencio la tortuga se adentra en la playa y comienza a escarbar en la arena para hacerse de un espacio donde protegerse y alojar sus huevos, lo hace durante largos minutos en los que va desalojando la arena hasta estar en condiciones de cumplir con su tarea. Minutos después llegan unos guardias de seguridad que se están ocupando de una labor proteccionista generosa, recorrer los kilómetros de playa para ubicar tortugas y recoger sus huevos y así evitar que se los coman otros animales, pero sobre todo el principal depredador: los traficantes y las comunidades locales que se alimentan de ellas.
La tortuga golfina que está frente a nosotros desovó unos 40 huevos, es un animal ya mayor. Cuando son jóvenes pueden dejar hasta 120 huevos. Los protectores dicen que han recogido en apenas un día cerca de mil huevos.

Son miles de huevos que se desovan cotidianamente en las costas del Pacífico, pero, como decíamos, el mayor peligro está en los traficantes, mucho más que en los animales y los depredadores.
En esta misma playa, los hombres y mujeres de seguridad que se encargan de preservar los huevos no tienen potestad alguna frente a hipotéticos traficantes que también recorren las playas, a veces armados, para recoger los huevos y venderlos; aunque esta práctica está prohibida y castigada penalmente en México desde hace más de 30 años.

Erróneamente muchos creen que la carne y huevos de tortuga potencian la sexualidad. Esta falsa creencia se genera por las horas durante las que las tortugas mantienen el apareamiento y dicen que si un hombre consume huevos o carne de tortuga se incrementará su capacidad sexual, manteniéndose activo por más tiempo durante la relación. Lo más probable es que sufra una gastroenteritis.
En las comunidades costeras de Oaxaca, Chiapas y Guerrero desgraciadamente es fácil encontrar huevos y carne de tortuga. La carne se vende barata 20 o 30 pesos el kilo, a veces hasta en 15 pesos. ¿A qué sabe la carne de tortuga? El sabor, sobre todo preparada en sopas o guisados, es parecida, me dicen, al de la barbacoa. Cada tortuga puede proporcionar hasta diez kilos de carne.

El crimen, el tráfico, la insensibilidad y unos ancestros culturales que deben ser erradicados están desafiando la simple supervivencia de estas especies de tortugas. Somos responsables en México, el principal espacio de desove de la mayoría de las tortugas marinas, de su preservación. Las penas existentes son muy duras, pero aplicarlas es muy difícil; al tráfico y el negocio criminal se unen la ignorancia y los falsos mitos.
Es una obligación moral y legal, pero es mucho más, el espectáculo de la naturaleza que brinda una tortuga saliendo lentamente del mar, buscando y cavando el espacio para desovar sus huevos para reproducirse (de ellos, de los que logren reproducirse, sólo uno por ciento logrará más tarde sobrevivir) debería ser un compromiso suficiente para ser partícipe de esta lucha.


