Jueves 26.11.2020 - 03:35

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Bibiana Belsasso

El Ovidio Fest

BAJO SOSPECHA

Bibiana Belsasso
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Por:

Se está cumpliendo un año del llamado Culiacanazo, cuando aquel jueves 17 de octubre se montó un operativo por fuerzas de seguridad para detener a Ovidio Guzmán López, hijo de El Chapo Guzmán y acusado por autoridades estadounidenses de ser uno de los principales fabricantes e introductores de fentanilo a Estados Unidos.

En México no tiene orden de aprehensión.

El día de la detención de Ovidio ya estaba un avión norteamericano para trasladarlo a Estados Unidos. El operativo se había hecho para cumplimentar la orden de detención hecha por nuestro vecino país del norte.

Se tardaron tanto tiempo las autoridades mexicanas en autorizar el traslado, que el Cártel de Sinaloa se pudo movilizar, con El Mayo Zambada al frente, para incendiar la ciudad. Incluso se arrojaron bombas a los cuarteles militares.

Tras una violentísima reacción de los integrantes del Cártel de Sinaloa, el Presidente dio la orden de liberar a Ovidio Guzmán López. "Cuando se decidió, para no poner en riesgo a la población, para que no se afectara a civiles, porque iban a perder la vida si no suspendíamos el operativo más de 200 personas inocentes en Culiacán, Sinaloa, y se tomó la decisión; yo ordené que se detuviera ese operativo y que se dejara en libertad a este presunto delincuente”.

El saldo del operativo fue de entre ocho y 13 personas muertas, cuatro heridos y varios reos fugados del penal de Aguaruto.

Los militares a cargo aseguran que el enfrentamiento a fuego abierto fue tan brutal que se le tuvieron que poner chalecos antibalas a la familia de Ovidio, que se encontraba dentro de la casa, para que los mismos del Cártel de Sinaloa no los fueran a confundir.

Ovidio Guzmán es uno de los hombres más buscados por Estados Unidos. Sus primeras referencias criminales fueron detectadas desde abril de 2008, cuando tenía 18 años; desde entonces es investigado por distribuir diversas drogas a la Unión Americana; entre ellas, metanfetaminas y fentanilo, opioide de origen sintético que ha generado una emergencia de salud en ese país.

En 2012 fue fichado por el Departamento del Tesoro; en ese entonces, la Office of Foreign Assets Control (OFAC) lo incluyó en la lista que prohíbe a estadounidenses realizar transacciones comerciales o financieras.

Si bien es uno de los operadores prioritarios del Cártel de Sinaloa, Ovidio no es uno de los líderes de la organización; mantenía un bajo perfil, a diferencia de Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar, Los Chapitos.

En alerta

Policías estatales despliegan un operativo ante la convocatoria en redes sociales para el festejo, ayer.Foto: Especial

Su primera orden de aprehensión en Estados Unidos se emitió a inicios de 2019, luego de que su padre, El Chapo, fuera declarado culpable en el llamado “juicio del siglo”, donde el nombre de Ovidio fue mencionado en una sola ocasión, como uno de los estrategas que planearon la fuga de El Chapo del penal del Altiplano, en julio de 2015.

El 21 de febrero de 2019, el Fiscal General Adjunto, Brian A. Benczkowski, de la División Criminal del Departamento de Justicia, y el agente especial, Scott Brown, de la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (HSI) de Arizona, presentaron una acusación contra Ovidio y su hermano Joaquín Guzmán López, El Güero, por delitos de conspiración para distribuir cocaína, metanfetamina y mariguana para exportar a Estados Unidos.

A partir de entonces, los trabajos de inteligencia se intensificaron para ubicar y rastrear todos los movimientos de Ovidio, y es así como el año pasado fue detenido y momentos después liberado.

Con el paso de los meses, la polémica por el llamado Culiacanazo se ha incrementado.

Autoridades estadounidenses buscan a los responsables de las más de 71 mil muertes por consumo de fentanilo al año.

Aquí, en México, a un año del fallido operativo, la FGR no ha judicializado ante un juez federal ninguna de las carpetas de investigación que tiene abiertas contra Ovidio Guzmán por los delitos de delincuencia organizada con la finalidad de acopio y tráfico de armas, secuestro, cobro de piso y delitos contra la salud.

Sólo existe la orden de detención con fines de extradición solicitada por el gobierno de Estados Unidos, situación que ha sido confirmada por el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, quien asegura que no hay una orden de aprehensión contra Ovidio; sólo aquella orden con fines de extradición: “es base legal suficiente para ejercer la aprehensión de Ovidio Guzmán".

Para como están operando las autoridades estadounidenses, no nos debería sorprender que en cualquier momento finquen responsabilidades penales a las autoridades mexicanas, que no han cumplimentado las órdenes de detención en contra de Guzmán López y que aun lo hayan dejado en libertad.

Muy probablemente agencias de seguridad estadounidenses dirán que el Gobierno mexicano le está brindando protección. Y de igual forma en la que el General Cienfuegos ha sido detenido en Los Ángeles, podrían correr la misma suerte.

Todo es mucho más complejo de lo que parece y esto apenas es la punta del iceberg.

Mientras tanto en México, a un año del operativo, se hizo una convocatoria a través de redes sociales para “festejar” con música y bebidas, el primer aniversario del Culiacanazo.

Ante el llamado Ovidio Fest, las autoridades desplegaron un operativo en varios puntos de Culiacán para disuadir las reuniones.

Y en Estados Unidos, Ovidio Guzmán López es requerido por el gobierno de aquel país para enfrentar cargos por tráfico de cocaína, metanfetaminas y mariguana, ocurrido entre 2008 y 2018, según la acusación del Departamento de Justicia.

Y aunque en octubre de 2019, el secretario de la Defensa Nacional, el general Luis Cresencio Sandoval, dijo que Ovidio era uno “de los principales que mueven drogas a Estados Unidos en el ámbito de metanfetaminas y fentanilo”, reitero, aún no tiene orden de aprehensión en México.

El mes pasado, a través de memorándum, Donald Trump volvió a lanzar un ultimátum contra México: "A menos que el Gobierno mexicano demuestre un progreso sustancial el próximo año, respaldado por datos verificables, México correrá un grave riesgo de que se descubra que no ha cumplido de manera demostrable sus compromisos internacionales de control de drogas".

Pero no era la primera vez que Trump lanzaba una amenaza de este tipo. En agosto de 2019, otro memorándum del gobierno estadounidense estableció que México tenía un año para mostrar progreso en el combate a las drogas, o de lo contrario, recortaría la ayuda para nuestro país.

Esta historia continuará…