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Bibiana Belsasso

La tercera ola

BAJO SOSPECHA

Bibiana Belsasso
Bibiana BelsassoLa Razón de México
Por:
  • Bibiana Belsasso

Comenzamos la Semana Santa lejos aún de los índices de vacunación que el Gobierno federal se había impuesto hace ya dos meses. Para estos días tendría que haber estado vacunada toda la población adulta mayor de 60 años, unas 16 millones de personas. Al cierre del mes, el número de vacunados no llega a los tres millones y las personas que han recibido las dos dosis de cualquiera de las vacunas disponibles son poco más de 700 mil.

Toman precauciones

En progreso, Quintana Roo, las autoridades determinaron realizar el cierre de playas para evitar aglomeraciones que generen contagios en Semana Santa.Foto: Cuartoscuro

Con las que han llegado este fin de semana y las que se esperan en los próximos días tendremos disponibles unos 10 millones de dosis de distintas vacunas. Pero incluso así, estamos muy lejos de los objetivos propuestos. Si aumenta el ritmo de vacunación con la intervención de las Fuerzas Armadas y si se mantiene el aprovisionamiento de vacunas al ritmo de los últimos días, con suerte la población mayor de 60 años estará vacunada en un porcentaje relativamente alto para fines de mayo próximo.

Está pendiente aún de vacunación buena parte del personal sanitario y no se ha comenzado, salvo unos 20 mil de Campeche, con la vacunación de los maestros, que se ha puesto como condición para el regreso a clases presenciales.

Es verdad que el rezago en la vacunación que estamos viviendo no es exclusivo de México, muchos otros países de nuestro nivel de desarrollo están en una situación similar, pero también hay ejemplos notables, como Chile, de lo que se puede hacer con recursos limitados, pero con una buena planeación y utilización de los mismos.

Nuestro programa de vacunación fue tardío y en buena medida improvisado. Cuando se observa lo que se ha calendarizado desde noviembre hasta este fin de marzo, lo que nos encontramos es una sucesión de cambios y modificaciones en algunos casos sin demasiado sentido. Por ejemplo, ¿cuál fue la lógica de comenzar a vacunar en las zonas más pobres y marginadas del país? Por supuesto que se debe comenzar por los más desfavorecidos, pero en el caso de la pandemia el mayor peligro no estuvo en las zonas indígenas marginadas, sino en la de los grandes centros urbanos. O por qué comenzar a vacunar a los maestros de Campeche en lugar de las colonias más pobres de Ecatepec, no tiene mucho sentido.

En realidad, los avances en la vacunación se han ido dando en algunos lugares del país, en forma notable en la Ciudad de México, vía nuestro tradicional método de prueba y error. Hubo un comienzo muy desordenado en muchas ciudades y poco a poco se ha ido organizando en forma mucho más sensata la vacunación, pero el ritmo aún es demasiado lento como para cubrir las expectativas, aunque en la Ciudad de México, por ejemplo, la Jefa de gobierno, Claudia Sheimbaum, considere que hacia fin del próximo mes podrá estar concluida la vacunación de los adultos mayores. Puede ser, pero para alcanzar ese objetivo aún falta bastante.

El problema con todo esto es que la llamada tercera ola (para algunos en realidad sería la cuarta) nos alcanzará antes de que se pueda tener inmunizada a un porcentaje alto de la población, sobre todo urbana.

Buena parte de los países europeos está sufriendo lo mismo y en América Latina, salvo excepciones, como Chile, muchas naciones se han encontrado con una situación muy delicada en las últimas semanas. De los grandes países ninguno en peor situación que Brasil, cuyo manejo de la pandemia simplemente puede ser calificado como catastrófico.

En nuestro caso, hemos visto una reducción relativa de casos en las dos últimas semanas, pero de todas formas el número de contagios y de fallecimientos sigue siendo muy alto. Hemos sobrepasado con amplitud los 200 mil muertos por Covid, uno de los porcentajes más altos del mundo.

Estos días de Semana Santa y Pascua pueden ser muy perjudiciales en ese sentido, porque ya hemos visto desde el jueves pasado que el movimiento de viajeros ha sido intenso y que en muchas ocasiones no se están respetando las medidas sanitarias. Es verdad que ya hay algunos estados en verde y que se reanudaron muchas actividades económicas, pero si el movimiento vacacional, como ya ocurrió con las fiestas navideñas, no respeta las medidas sanitarias y de precaución mínimas, puede hacernos perder los avances alcanzados en las últimas dos o tres semanas.

En todo esto hay un punto definitivamente sensible que es el regreso a clases presenciales. Mientras no haya un regreso a clases no habrá capacidad de retomar plenamente las actividades laborales y económicas. Si consideramos que el 29 por ciento de los hogares en México son mantenidos por una mujer, y esa mujer tiene no sólo que trabajar, sino que también cuidar y educar a sus hijos, la realidad es que desde hace  un año esos niños no van a clases ni a guarderías, que esas mujeres en un alto porcentaje no pueden ir a trabajar o lo hacen afrontando conflictos serios a la hora de decidir qué hacer con los niños en la casa.

No es extraño entonces que el porcentaje de mujeres que han perdido su trabajo y que no han podido recuperarlo aún sea mucho más alto que el de los hombres (así y todo, el número de empleos formales perdidos que no se han recuperado de ninguna forma sigue siendo superior a los dos millones).

Y eso es el factor económico; en términos de educación, la pérdida sufrida en este año sin clases de ningún nivel será terrible, sobre todo en la educación pública donde la mayoría de los niños y jóvenes no están en condiciones de mantener una educación a distancia mínimamente sólida.

Volver a clases presenciales es prioritario, pero los sindicatos magisteriales se niegan a hacerlo sin estar todos los maestros vacunados. No se puede vacunar a todos los maestros en forma prioritaria, porque tampoco son el grupo más vulnerable. No termina de haber vacunas que permitan llegar a todos estos grupos poblacionales simultáneamente y el programa, el ritmo de vacunación, tampoco lo permite. Ése es el círculo vicioso en el que estamos atrapados. Y el que de cualquier forma se debe romper.

Me tomaré unos días de descanso, pero nos encontramos nuevamente en este espacio el próximo lunes 5 de abril.

Recuerde, disfrute de la Semana Santa, pero con mucha conciencia y cuidado, por qué aún estamos en medio de esta pandemia y los contagios muy probablemente van a aumentar estos días. Cuídese y cuide a los suyos.