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Bibiana Belsasso

Veytia reclama derechos, ¿y sus víctimas?

BAJO SOSPECHA

Bibiana Belsasso
Bibiana BelsassoLa Razón de México
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La semana pasada, el Presidente Andrés Manuel López Obrador informó que solicitará a Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración, analizar el caso del exfiscal de Nayarit Edgar Veytia, detenido en Estados Unidos.

En conferencia de prensa matutina, en Palacio Nacional, el mandatario comentó que "en estos casos hay que revisar la solicitud de los familiares de las personas que se considera que están injustamente acusadas. Eso lo puede ver la Secretaría de Gobernación; le voy a pedir a Alejandro Encinas que atienda este asunto.

“Nosotros nunca vamos a permitir que se cometa una injusticia; desde luego, no somos un poder omnímodo absoluto, también depende de las decisiones que toman otros poderes, otras instancias de gobierno. En este caso tiene que ver con el gobierno de Estados Unidos, su sistema de impartición de justicia, tenemos que ser respetuosos, no inmiscuirnos y garantizar que ellos decidan libremente, que se respete la soberanía de Estados Unidos", señaló.

Enfrenta cargos en EU

El exfuncionario, a quien se le conoce como El Diablo, fue condenado por el gobierno de ese país a 20 años de prisión y cinco más de “vigilancia” por delitos de narcotráfico internacional, en septiembre de 2019.Foto: Especial

Estamos hablando del exfiscal de Nayarit Edgar Veytia, quien está purgando una condena de 25 años en Estados Unidos por participar en una conspiración internacional para fabricar y distribuir heroína, cocaína, metanfetamina y marihuana.

En México, ha sido señalado de haber mandado a torturar y desaparecer a sus rivales mientras estuvo al mando de la seguridad del estado. También de apoyar a organizaciones del narcotráfico y apropiarse de terrenos, casas, negocios y bienes a través de torturas y secuestros. Además, amenazó a periodistas.

El propio Veytia se ha declarado culpable ante la Corte Federal del Distrito Este de Nueva York. Cuando se le dictó su condena dijo: "He tomado muy malas decisiones en mi vida, pero estoy arrepentido". Mientras se ha acogido al programa de testigos protegidos en Estados Unidos.

En pocos años, Edgar Veytia, conocido como el Fiscal de Hierro o El Diablo, escaló de vender herramientas usadas a convertirse en un zar del transporte; fue controlando las corridas y el servicio de autobuses en Nayarit, esto le permitió al tijuanense fundar la empresa Operadora de Pasajes y Turismo, SA de CV.

Pero el negocio de Veytia era traficar droga en sus autobuses y lavar dinero a través de su empresa.

En esta historia hay un hombre clave: Roberto Sandoval Castañeda, gobernador de Nayarit de 2011 a 2017, hoy prófugo de la justicia y sobre quien también pesan acusaciones de enriquecimiento ilícito.

Al llegar a la gubernatura de Nayarit, Sandoval colocó a Veytia en la subprocuraduría del estado y luego como fiscal general.

Los señalamientos contra el exfiscal son innumerables, desde el robo de ganado, expropiación de terrenos, secuestros y extorsiones.

Se sabe que El Diablo facilitaba que el CJNG almacenara en Nayarit cargamentos de cocaína y precursores de drogas sintéticas que desembarcaban en el puerto de Manzanillo.

Policías encapuchados, dirigidos por Veytia, extorsionaron a cientos de personas para despojarlas de casas, ranchos, negocios, bodegas y dinero.

Edgar Veytia fue un fiscal poderosísimo en Nayarit. Durante su gestión se dieron decenas de denuncias de personas desaparecidas que siempre quedaron en la congeladora. Muchos ciudadanos fueron secuestrados y al no poder pagar el rescate, fueron ejecutados. Está el caso de una persona a la que asesinaron porque le pedían 30 mil pesos a cambio de su vida y la familia sólo pudo conseguir tres mil.

Las fosas clandestinas localizadas en el municipio de Xalisco no fueron un hecho aislado, sino que responden a una ola criminal vivida en Nayarit con mucha mayor intensidad durante la gestión de Veytia.

Hubo más de 150 denuncias de desapariciones ocurridas en Tepic, Xalisco y San Blas. En su desesperación, los familiares de los ausentes organizaron grupos en redes sociales en los que divulgaron las identidades de los desaparecidos y pidieron ayuda a la sociedad.

Fue entonces que la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas brindó su apoyo y se creó el Grupo de Búsqueda en Tepic, para localizar posibles fosas clandestinas.

Al día siguiente, gracias a una denuncia anónima, apareció la primera fosa clandestina con siete cuerpos y la cual fue ubicada entre los municipios de Tepic y Xalisco.

Por alguna razón, Veytia nunca fue molestado en nuestro país, hasta que fue detenido en marzo de 2017, en San Diego, California.

Era acusado de traficar durante cuatro años, entre enero de 2013 y febrero de 2017, diversas drogas y por sus vínculos con el Cártel Jalisco Nueva Generación.

Hoy ya tiene sentencia en Estados Unidos, tras declararse culpable de participar en una conspiración internacional para distribuir cocaína, metanfetamina y marihuana, a cambio de recibir cuantiosos sobornos.

La condena fue emitida por la juez Carol Bagley, de la Corte Federal del Distrito Este de Nueva York.

Estoy totalmente de acuerdo en que se debe velar por los derechos humanos de las personas, pero en este caso, son decenas de acusaciones en contra del exfiscal, quien ya se declaró culpable.

La pregunta: ¿dónde quedan los derechos humanos de las personas que fueron víctimas de Edgar Veytia?