Sábado 28.11.2020 - 19:31

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Carlos Urdiales

¿Un Mexit como el Brexit?

SOBRE LA MARCHA

Carlos Urdiales
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La pelea por el Pacto Fiscal y la supervivencia de México como República sube de tono. Los diez gobernadores de la Alianza Federalista reclaman inequidad fiscal, es decir, que sus entidades aportan más de lo que reciben. El Presidente responde que nada les debe, es más, hasta salen debiendo. ¿Quién? Varios, respondió sin precisar.

AMLO rehúye la cuenta fina, el dato preciso. Y la emprende por su lado fuerte: la propaganda. Avisa, no les dará a los estados infieles recursos que la 4T distribuye directamente. Ironiza, ¿cómo les va a compartir clientela, perdón, beneficiarios, cuando panistas votaron en contra de la vieja-nueva asistencia social que su maquinaria legislativa construyó?

López Obrador acusa apetitos electoreros de los aliancistas al tiempo que muestra que los suyos tampoco son menores. Por lo pronto, la mitad de los gobernadores despechados levantan el guante y aplican la misma que tantas veces les ha recetado el hombre de Palacio, consultarán, es más, ya están consultando al pueblo en actos a modo y a mano alzada, por redes sociales y amagando con formalizar los ejercicios en las urnas.

¿Estamos ante un Mexit como el Brexit? ¿La patria se nos parte entre las manos? Los gobernadores insisten, sólo buscan un mejor trato fiscal. El líder de la 4T no los ve ni los escucha; para él todo es la disputa por el poder en 2021.

Y tiene razón. La polarización entre leales y adversarios, entre gobiernos buenos y gobiernos malos prolonga una polarización que alimenta a los extremos que se tocan.

El democrático Covid-19

¿Recuerda al Presidente López Obrador en marzo, jugueteando con el “Detente enemigo que el corazón de Jesús está conmigo”, o con su trébol de 4 hojas y un billete de dos dólares? Supercherías que, aseguró, serían sus “guardaespaldas” ante la pandemia. O el 4 de junio, cuando soltó aquello de “no mentir, no robar y no traicionar, ayuda mucho para que no dé coronavirus”. Singular humor que golpea de vuelta. Noventa mil muertos oficiales después, con subregistro de al menos otros 50 mil complican el contagio de sonrisas.

Entre sus adeptos desconocidos han enfermado y muerto decenas de miles. Entre funcionarios y compañeros de movimiento cada día caen más a pesar de portarse bien (asumo). La semana pasada el senador de Morena, Joel Molina, murió por coronavirus. Mario Delgado enfermó de Covid-19 el día en que se anunció su triunfo. El Covid-19 afecta ahora a la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum.

A los altos políticos, las pruebas de detección temprana, que mejora exponencialmente su pronóstico de recuperación, se les practican con la frecuencia que haga falta. Al pueblo no. Es ¿viable/inviable?, para la gente hay otra estrategia, una más barata, imprecisa y poco confiable.

Por lo pronto, AMLO decretó tres días de duelo nacional, con ofrenda especial en Palacio Nacional incluida, para honrar a los fieles difuntos. Como decían viejos priistas, “en México todos somos iguales, aunque habemos unos más iguales que otros”.