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Carlos Urdiales

Nintendo y Rosario: Violencia y venganza

SOBRE LA MARCHA

Carlos Urdiales
Carlos Urdiales 
*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Por:
  • Carlos Urdiales

El gobierno federal presentó un decálogo de acciones para combatir a la ciberdelincuencia que, a través de videojuegos, internet y la Nintendo, -marca de consola estigmatizada por el Presidente López Obrador que no menciona la X-Box o Play Station-, acechan a niñas, niños y jóvenes.

El nuevo decálogo, van varios en esta administración de diversa índole, alerta sobre prácticas familiares inadecuadas cuando los hijos están pegados todo el día a estos aparatos que los abducen a mundos alternos, falsos y violentos.

Por eso la recomendación, porque lo de este gobierno no es prohibir sino orientar. No dejar que los chavos jueguen en línea, menos con desconocidos, hay una decena de títulos, los más populares proscritos por los especialistas de la secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana entre otras obviedades.

Para acompañar la campaña por un día de concientización, la narrativa de un caso de la vida real en el cual un cartel intentó reclutar niños como halcones a su servicio ejemplifica la intención de la ocupación oficial en el tema.

El violento ambiente nacional se nutre de la permisividad doméstica ciega al presunto vínculo de una cosa con la otra.

Sin embargo, Estados Unidos, China y Japón consumen once, quince, diecisiete veces más videojuegos de Nintendo, X-Box, Play Station y en línea, sin alcanzar las cifras de muertes por cada cien mil habitantes que ocurren en México. Aquí 29, en Japón 0.02. ¿Serán los violentos entretenimientos estímulos suficientes para edificar una sociedad donde asesinar es lo cotidiano?

Quizá la construcción efectiva y eficiente de instancias suficientes para implementar programas sociales integrales, de largo aliento, que mitiguen la distorsión que la realidad -no las noticias y los medios- impone a millones de menores de edad inmersos en brutalidad intrafamiliar, en la impunidad colectiva, en la desocupación más desoladora; sea más complejo de hacer que un decálogo. Quizá.

Ayer el juez Ganter Alejandro Villar Ceballos sepultó la esperanza de Rosario Robles de proseguir desde la libertad condicionada el proceso que la Fiscalía General de la República (FGR) tiene en contra suya por el delito -no grave- de ejercicio indebido del servicio público en su modalidad de omisión -por no haber notificado a su superior jerárquico -el expresidente Peña Nieto- sobre desvíos de dinero millonarios; primero en Sedesol posteriormente en Sedatu.

El juez Villar Ceballos valoró que Rosario Robles -quien se presentó voluntariamente ante el ministerio público hace 26 meses- se puede fugar, abstraerse del ejercicio de la justicia por lo que ratifico la prisión preventiva como medida cautelar adecuada. Rosario Robles permanecerá en el reclusorio femenil de Santa Martha Acatitla.

El proceso en contra de la ex jefa de gobierno de la Ciudad de México evidencia que aquella máxima juarista; “a los amigos justicia y gracia, a los enemigos justicia a secas” goza de cabal salud en nuestros días. Venganza gustosa de pato laqueado sobre manteles largos para confesos delincuentes fifís, pero funcionales.