Daniel Alonso

Revolución Mexicana

ARQUETIPO FUTBOL

*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Por:
  • Daniel Alonso

El Zócalo capitalino atestiguó un aniversario más del inicio de aquel conflicto social que buscó erradicar una dictadura en nuestro país. Durante el desfile, se hicieron menciones a los personajes que formaron parte de una lucha clave en la construcción de héroes y paradigmas que hoy en día añoramos. En aquellos carros alegóricos también se plasmaron los aspectos culturales de cada estado de nuestro país. En este marco de conmemoraciones de nuestra historia, la Selección Mexicana es un icono actual y fundamental en el colectivo imaginario de nuestro país.

El más reciente descalabro de México en Honduras desató nuevamente la ira y frustración de los aficionados y de un sector de la prensa deportiva. Son dos grandes cuestionamientos al actual grupo que integra la Selección Mexicana de futbol, el primero si Jaime Lozano es el entrenador ideal para estar al frente de un barco más frágil que el Titanic. A esto hay que sumar las declaraciones que incendiaron las redes de Ricardo Ferretti en las que confirmó que los patrocinadores meten su cuchara en las convocatorias, o al menos con él sucedió en alguna ocasión.

La segunda cuestión es la que desde hace ya varios años se debate sobre el compromiso de los jugadores que se visten con la camiseta nacional; la falta de líderes y de jugadores que “sientan” la playera y estén dispuestos a defenderla casi con la vida, es una queja repetitiva en foros de comunicadores y de los aficionados en redes sociales desde hace bastante tiempo. Un buen ejemplo es la comparación que surgió en algún programa de análisis, y comparaban la actitud de los jugadores de Argentina y Uruguay que ese mismo día se enfrentaron por la eliminatoria sudamericana, y que cada pelota era disputada con una fuerza y pasión muy distinta a la que se veía en los futbolistas mexicanos.

Y en ese sentido, se ha reprochado que los recientes representativos no juegan con ese amor a la camiseta, y por esa razón no han nacido jugadores que logren transformarse en ídolos nacionales. Los grandes expertos de este deporte continúan en búsqueda de la respuesta del porqué del cambio de actitud de los futbolistas en sus clubes con lo que dejan ver en el Tri. Mientras el evento en el Zócalo se desarrollaba, mientras los hermosos carros del desfile circulaban con gente sonriendo y saludando a la cámara, la cifra de asesinatos por violencia aumentaba en nuestro país con 9 ejecuciones en Cuernavaca, Morelos, una de las entidades más violentas y que, casualmente, es gobernada por uno de los últimos ídolos de nuestra selección, Cuauhtémoc Blanco.

Así que me pregunto, ¿cómo se supone, que estos jóvenes futbolistas deben encontrar la motivación o el amor por una patria que nos ha dejado a nuestra suerte? Esta noche en el Estadio Azteca, la oncena tricolor saldrá nuevamente con el peso de la historia, con el objetivo de golear a Honduras y, más importante, de transformarse en los héroes que deben levantar la moral de un pueblo deprimido y lleno de rabia.