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La ciudad sin identidad

DESDE LAS CLOACAS

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*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
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Muchas son las cosas que hemos perdido de nuestra ciudad. Ornamentos que sirven para embellecer y dar identidad a sus espacios y rincones. Las placas en las calles y monumentos son algunos de estos elementos. Hoy haré un espacio en esta columna política para hablarle de este tema.

Desafortunadamente, estas placas —muchas de ellas conmemorativas y que tienen un valor histórico— están desapareciendo, así como vulgarmente han desaparecido las coladeras de hierro en avenidas y calles.

Dese una vuelta por el Centro Histórico, verá que la insignia que indicaba el lugar de la entonces “Nueva España de 1799” en la esquina de las calles de Damas (hoy Bolívar) y Ortega (ahora Uruguay) donde se hospedó el libertador Simón Bolívar, ya no está.

Camine a la Glorieta de Insurgentes, el monumento a El Sereno luce sin placa ni farolito. Lo curioso es que, al fondo, usted verá al edificio de la Secretaría de Seguridad Ciudadana.

Dese una vuelta por el Paseo de la Reforma y constate que varias esculturas alusivas a personajes que han destacado en varias etapas de nuestra historia, se han quedado sin espada ni placa.

En 2018, un hombre trató de robar completa la figura del sinaloense Eustaquio Buelna, quien fuera gobernador de Sinaloa y fundador de la Universidad en ese estado.

Unos meses antes se reportó el hurto de dos placas metálicas, una del periodista liberal Francisco Zarco y, la segunda, del historiador de origen oaxaqueño, Carlos María de Bustamante. Los pillos que intentaron llevárselas salieron libres porque no es delito grave quitarle la identidad a nuestra capital.

Más al poniente de nuestra ciudad, la lápida en el monumento al héroe filipino José Rizal también desapareció misteriosamente y la placa del primer cinematógrafo en la calle de Madero, en el Centro Histórico, sufrió la misma suerte.

Y algo que en lo particular me enoja, porque atañe a este su servidor y a quienes todos los días participamos en una cabina de radio para hablarle a usted, es que también han desaparecido varias placas en bustos de locutores de antaño en “La Plaza de San Juan” que se encuentra a la vuelta de la estación XEW.

Hace poco solicité vía transparencia a la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda que me informara cuántas veces ha sesionado la Comisión de Nomenclatura de la Ciudad —la que se encarga de observar este tipo de problemáticas— y la respuesta fue: no hay información al respecto. Esto a pesar de que recientemente la Comisión se reunió para cumplirle su capricho a la Jefa de Gobierno de cambiarle el nombre a Puente de Alvarado por el de México-Tenochtitlan.

Así, nos estamos quedando sin nomenclatura, con calles sin nombres. ¿A dónde van a parar esas placas? ¿Se quedan en el fierro viejo?, o por su valor histórico y en algunas ocasiones por su valor artístico ¿van a parar a colecciones privadas? Es un misterio.