El Duende

Un mal crónico

DESDE LAS CLOACAS

*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
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Mi abuela Dondinéa solía decir, que cada que el Gobierno crea un trámite se abre una ventanilla, pero no para tramitarlo, sino para generar toda una industria de corruptelas. Eso pasa con el trámite de la famosa tesis para obtener el título en un grado académico.

No quiero generalizar, pero cada que un estudiante termina las materias y los semestres que comprenden una carrera universitaria —o de algún otro grado académico— se enfrenta a la posible elaboración de este trabajo profesional.

Y digo “posible” porque la tesis no es la única opción para alcanzar un título; dependiendo la casa de estudios se puede realizar un seminario, diplomado, prácticas profesionales, por promedio, etcétera…

Quienes optan por realizar un trabajo de investigación, tienen la oportunidad de poner a prueba y demostrar todo su conocimiento, creatividad y empeño, su profesionalismo. Además de contribuir al conocimiento científico.

Estoy seguro que, una gran mayoría de jóvenes estudiantes cumple con esos objetivos, el problema son los tramposos, para quienes existe una industria del plagio. Negocios donde se promete la realización de este trabajo profesional a cambio de un precio que varía en miles de pesos.

Trabajos periodísticos recientes han demostrado la existencia de estos pillos, algunos que se dicen académicos, y que realizan el trabajo profesional por otros que están dispuestos a pagar para que les quiten este engorroso trámite de encima.

Hace unos meses, el magnate Carlos Slim consideró la eliminación del trámite de la tesis bajo la lógica de que, si un alumno ya ha aprobado todas sus asignaturas en la universidad, no es necesario que se atore con el proceso de este documento.

Créame, algunos tardan décadas en poder realizarlo porque al salir de una carrera universitaria lo que quiere la o el estudiante es trabajar y contribuir.

“…en México estudias una carrera, tienes que hacer tesis y todavía examen profesional, es irreal”, dijo el hombre más rico de México en septiembre del año pasado y quizá tenga razón. Eliminar este trámite podría acabar incluso con esta mafia, con estos tramposos que han hecho del plagio una industria, un mal crónico.

Repito, no generalizo, pero de que los hay los hay. Imagínese cuántos de ellos han llegado así —con trabajos plagiados y copiados— a las altas esferas de la administración pública, cuántos de ellos tienen cargos importantes en el Gobierno y más grave aún, cuántos tienen bajo su responsabilidad a otras personas.

Por lo pronto, ya también la Universidad Anáhuac salió a lavarse las manos de esta “curiosa coincidencia” en la tesis doctoral de la ministra y lo único que consiguió fue ensuciar el prestigio de esta institución académica, tal y como tristemente pasa con el de nuestra máxima casa de estudios.

¿Se acabarán aceptando ambos plagios?

¿Recuperarán dichas instituciones su credibilidad? Tiempo al tiempo…

Basta por hoy, pero el próximo lunes… regresaréeeeeeeee!!!