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Hector Badillo

El silencio se hizo en el estadio

DESDE EUROPA

Hector Badillo
Héctor BadilloLa Razón de México
Por:
  • Hector Badillo

Este fin de semana comenzó la Eurocopa, torneo que se disputa entre selecciones europeas, y más allá del futbol, lo que pasó en Copenhague, capital de Dinamarca, dejó sin palabras a millones de espectadores que presenciaron un momento dramático en el campo.

El sábado se disputó el tercer juego de la Euro entre las selecciones de Dinamarca y Finlandia. El equipo danés anfitrión dominaba el juego ante una nueva selección finesa que se estrenó en un torneo de estas características. Todo transcurría con normalidad, la selección de Dinamarca buscaba el primer gol del encuentro con la ayuda de su mejor jugador en la ofensiva, Christian Eriksen. Si había algo fuera de lo común era el regreso de los espectadores al estadio sin necesidad de usar cubrebocas, una imagen que dejó de ser común durante la pandemia.

Todo cambió en el minuto 42 del primer tiempo, cuando Eriksen se acercó a la banda para recibir de manos su compañero Joakim Maehle el balón. En sólo segundos, el 10 de Dinamarca comenzó a perder el balance tras irse acercando a la línea lateral, el esférico le pegó en el muslo antes de caer al césped desmayado y el drama se desató en el campo.

La angustia de sus compañeros y contrincantes fue más que evidente cuando pedían desesperadamente el ingreso de los servicios médicos para atender al danés de 29 años de edad. La inercia del seguimiento de las cámaras de televisión mostró a Eriksen con la mirada perdida, tumbado en el suelo ante la mirada atónita de jugadores y espectadores. Millones de televidentes en todo el mundo presenciaron las dramáticas imágenes, la desesperación e impotencia se regó por el campo, los espectadores en el estadio Parken Stadium de Copenhague quedaron en silencio entre caras de angustia y lágrimas ante un momento de incertidumbre que cambió el curso del partido.

Mientras los paramédicos cruzaron el campo para atender a Eriksen, el capitán del equipo, Simon Kjaer, se mantuvo en todo momento al lado del delantero. Mientras atendían a Eriksen en el césped, sus compañeros hicieron una valla para intentar cubrir la privacidad de su compañero de las cámaras, mostraban así ser un equipo de jugadores dentro y fuera de las canchas, en donde el futbol no es sólo un juego o un deporte, también es compañerismo y solidaridad ante la adversidad.

La intensidad del momento fue subiendo de nivel por más de 10 minutos y tocó su punto más dramático cuando la pareja de Eriksen bajó al campo con la preocupación en el rostro, sin poder acercarse a su compañero de vida. Otra vez fue Simon Kjaer quien se acercó para consolar a la mujer y ahora se sabe que el capitán fue clave para el desenlace de la historia. Con los jugadores cubriendo la escena ayudados por unas mantas, Eriksen recibió maniobras de atención, se había ido de este mundo y lograron reanimarlo. La rápida asistencia del capitán del equipo y el actuar de los médicos en la cancha le salvaron la vida al mejor jugador de la selección danesa.

Eriksen fue retirado del campo en camilla entre aplausos y lamentos de todo el público, seguidores y contrarios mostraban su solidaridad, aunque aún era incierto el estado del jugador. En medio de esa angustia generalizada no faltó la inapropiada opinión de un comentarista televisivo del partido al decir que el jugador danés había muerto en el campo, pero todo cambió cuando gracias a una foto de la agencia de noticias France-Presse, se observó al delantero danés consciente, con la cabeza levantada y respirando con la ayuda de una máscara de oxígeno.

La última información de la prensa en Europa señala que Christian Eriksen se encuentra estable y se recupera en el hospital y por ahora es imposible saber si el jugador podrá regresar a las canchas. Fue un momento de angustia para el futbol mundial y una muestra de la solidaridad que muestra lo frágil que es la vida.