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Horacio Vives Segl

La cumbre de la ocurrencia

ENTRE COLEGAS

Horacio Vives Segl
Horacio Vives Segl
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Como se sabe, entre hoy y mañana se desarrollará en

Washington una reunión entre los presidentes de México y Estados Unidos.

Los pros. Siempre es de la mayor importancia que quien sea el presidente mexicano en turno se reúna periódicamente con su homólogo estadounidense, para tratar al más alto nivel la amplísima agenda de temas que comparten ambos países, tanto en su relación bilateral como en las agendas regional, hemisférica y global. Hasta aquí, en abstracto, las bondades de la reunión.

Los contras para México. Muchos y de diversa índole. De inicio por la actitud con la que se va a plantar el Presidente mexicano. Desde su campaña a la presidencia, en 2016, una de las columnas vertebrales del discurso del candidato Trump, que ha mantenido consistentemente como presidente, ha sido la permanente retórica antimexicana, reflejada en sus acciones con políticas claramente hostiles a la inmigración. No sólo no se cansa de insultar recurrentemente a los mexicanos (violadores, criminales, animales, asesinos, narcotraficantes, bad hombres, además de burlas a íconos de la cultura mexicana); en los hechos ha endurecido las acciones antiinmigrantes, tanto en casa (deportaciones, separación de familias, asfixia a ciudades santuario) como en el exterior (con su impúdica —y, vergonzosamente, exitosa— presión al Gobierno mexicano para convertir la frontera sur de nuestro país en un verdadero muro, militarizado, contra la inmigración de centroamericanos, lo que —nos guste o no— ha hecho realidad su recurrente y odiosa postura de que “sea como sea, México pagará por el muro”).

También resultan muy problemáticos el timing y la supuesta convocatoria. Si Justin Trudeau decidió no asistir, por algo es, y esto hace que veamos al Presidente y a sus emisarios ejecutar maromas argumentativas para que la visita no se perciba como lo que definitivamente sí que es: un simple y llano acto electoral, en el que el Presidente mexicano expresa su respaldo al presidente-candidato republicano para su reelección en noviembre (¿y la doctrina Estrada?).

En política exterior, más que nunca, cuenta con quién te juntas y para defender qué. Trudeau entendió magistralmente la jugada: la situación no está para andar haciendo “cumbres” frívolas. Tiene a su alcance, de todos modos, distintos foros bilaterales y multilaterales para tratar con Trump temas relevantes para Canadá. ¿Para qué viajar a Washington a tomarse fotos con un par de presidentes desacreditados y, peor aún, en el entorno de una terrible crisis pandémica, tanto en EU como en México? A propósito, ¿nos irán a hablar Trump y López Obrador de lo bien que han gestionado la pandemia?

Aparentemente México decide cambiar y volver por sus (perdidos) fueros a la escena internacional. Pero no nos hagamos bolas: la selectiva y estratégica primera salida del Presidente mexicano al extranjero es para ir a un acto de campaña del candidato republicano más antimexicano que ha habido en muchas décadas, y que, además, muy probablemente resultará perdedor en las elecciones. Vaya manera de rectificar la brújula y “salir a comerse al mundo”.