Mónica Garza

Para las desaparecidas en México, insensibilidad e incompetencia…

GENTE COMO UNO

Mónica Garza*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Mónica Garza
*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
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  • Mónica Garza

“Mi prima iba con una falda hasta los tobillos, con unos Converse de bota y con una blusa blanca. No necesitas vestirte provocativa y no necesitas andar en la punta del pedo para que estés en riesgo y te pueda a pasar algo”.

Así describió su prima, la última vez que fue vista Debanhi Susana Escobar, la joven de 18 años desaparecida a orillas de la carretera a Nuevo Laredo, frente a la colonia Nueva Castilla en el municipio de Escobedo, Nuevo León.

La fotografía de la joven que inundó las redes sociales en horas, fue tomada por un chofer que la dejó en medio de la carretera a Laredo a las 5 de la mañana, luego de haber acudido a una fiesta con dos amigas, que se fueron sin ella y llamaron a este “contacto de confianza” para que la recogiera. Hasta el momento no se sabe mucho más…

“Mi prima no hizo nada malo, hizo lo que toda niña de 18 años quiere hacer, salir a una fiesta con sus amigas”, dijo la prima de Debanhi en sus historias de Instagram al anunciar el inicio de su búsqueda, el 9 de abril pasado.

Mismo día que fue confirmado el hallazgo del cuerpo de María Fernanda Contreras Ruiz de 27 años, con señales de violencia, en un domicilio de Apodaca. Había sido reportada como desaparecida desde el 3 de abril.

En ambos casos las autoridades llegaron tarde, según lo reportado por la familia de las víctimas, pero su impacto mediático destapó el tamaño del problema que representa la desaparición de mujeres en Nuevo León.

Celeste Tranquilino Hernández, de 16 años; Lizzy Marbella Maradiaga Rivera de 15; Karen Yedid Valencia Hernández de 24; Allison Campos Cervantes de 12; Paulina Guadalupe Solís Pequeño de 16 y Sofía Sauceda Sánchez de 15; Yolanda Martínez Cadena de 28 años; Yolanda González Rivera de 32; Diana Melissa Cárdenas Delgado de 28; Karina Marisol Cruz Rodríguez de 35; Debanhi Susana Escobar Bazaldúa de 18 y Jaqueline Del Río Marfileño de 15 años de edad.

Cada una de ellas es una ficha de búsqueda en Nuevo León, donde sólo entre marzo y abril, se han contabilizado al menos 20 mujeres desaparecidas.

La asociación civil “Cómo vamos, Nuevo León” señala que hasta el 12 de abril había 56 mujeres desaparecidas o no localizadas en el estado; misma asociación que registró 21 feminicidios durante el primer trimestre de 2022 y 54 tentativas de feminicidio.

El gobernador Samuel García anunció la creación de un grupo especial de búsqueda y de atención a feminicidios, integrado por 200 elementos, pero la realidad es que llega tarde a un problema que tiene tiempo anunciándose.

Debanhi Susana Escobar, la joven desaparecida en Escobedo, Nuevo León.
Debanhi Susana Escobar, la joven desaparecida en Escobedo, Nuevo León.Foto: Especial

Nuevo León, más que “boletines de búsqueda de personas desaparecidas, con autorización de sus familias” —como los que el gobierno de la entidad anunció— lo que necesita es un diagnóstico de la razón por la cual, la desaparición de mujeres en la entidad se ha vuelto algo tan cotidiano.

La renuncia de Alicia Leal Puerta a su cargo como titular estatal de la Secretaría de las Mujeres resulta irrelevante y superficial por ser la cabeza elegida para rodar por el escándalo nacional, pero el problema real está en la fiscalía y en la secretaría de seguridad estatal y su evidente ineficiencia.

Si Aldo Fasci, secretario de seguridad del estado argumenta que las jóvenes desaparecidas sencillamente “no se reportan con sus papás”, fácilmente podemos advertir dónde está parada la estrategia de seguridad de esa entidad.

Pero la situación que aqueja a Nuevo León es la misma en todo el país. Los primeros 3 años de la presente administración acumulan más de 21 mil 500 personas desaparecidas y el 25% son mujeres, especialmente entre 15 y 19 años.

Y lo más grave es que el reclamo de las mujeres por la violencia de la que somos objeto, siga siendo minimizado por las principales cabezas de autoridad.

Si desde Palacio Nacional se llama “consevador” al movimiento feminista, buscando darle un rostro “opositor”, en lugar de buscar la justicia que necesita, ¿qué podemos esperar?

Si se levantan muros —reales y simbólicos— contra nosotras para “contener” las manifestaciones, si se hacen acusaciones falsas de portación de “explosivos” en las movilizaciones, que resultan ser inofensivas luces de bengala; si se apoyan nombramientos de personajes acusados de abuso y acoso y se les levanta la mano del triunfo como candidatos, ¿Qué podemos esperar?

“Se ha manipulado mucho sobre este asunto en los medios”, dijo el presidente López Obrador al ser cuestionado sobre los crímenes de odio contra las mujeres y sigue culpando a las “políticas neoliberales” de los feminicidios… si sigue siendo así … ¿Qué podemos esperar ?…