Montserrat Salomón

Maduro muestra su peor cara

POLITICAL TRIAGE

Montserrat Salomón*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Montserrat Salomón
*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Por:
  • Montserrat Salomón

Es un hecho, María Corina Machado no contenderá en las elecciones presidenciales en Venezuela, lo que deja la puerta abierta a que Nicolás Maduro continúe en la presidencia.

Machado ganó con una abrumante mayoría (92%) las primarias de la oposición. Este hecho inédito la colocaba como una amenaza para el oficialismo, que anda en uno de sus peores momentos de popularidad. Ante este escenario, la maquinaria corrupta de Maduro no se hizo esperar y encontró la manera de descalificar a Machado.

Bajo acusaciones de no haber declarado correctamente su patrimonio y sin juicios y pruebas de por medio, la sentencia de inhabilitación fue un duro golpe para la oposición. Ante esto, la comunidad internacional, en especial EU y la UE se movilizaron y se firmaron los acuerdos de Barbados, en los que pactaron el levantamiento de algunas medidas económicas —principalmente referentes al petróleo— a cambio de habilitar a los contendientes a la elección. Maduro tomó lo que le convenía e hizo lo que quiso. Rehabilitó a opositores que no figuraban en la contienda y turnó al Poder Judicial el caso de Machado.

Recordemos que el Poder Judicial en Venezuela no es más que el brazo jurídico de Maduro, que en estas décadas se ha encargado de debilitarlo y corromperlo hasta el grado que sólo es una marioneta del poder. Evidentemente, sin más preámbulo, se ratificó la inhabilitación de Machado. Este evidente acto de corrupción viola el espíritu de los acuerdos de Barbados, por lo que EU ha declarado que está pensando en volver a imponer las sanciones económicas mientras la UE se debate entre participar como visor en unas elecciones de papel o retirarse nuevamente y mirar para otro lado. El cinismo de Maduro les ha ganado la partida. No se puede realizar un pacto de caballeros con un criminal.

Sin embargo, como el chavismo no está en sus mejores días, Maduro ha tenido que mostrar músculo al interior de Venezuela. Su Gobierno se ha inventado conspiraciones e intentos de asesinato para justificar el sacar a la Policía y al ejército a las calles para intimidar a los votantes y a la oposición. Ha realizado una purga en el ejército y ha atacado a líderes opositores y manifestantes, arrestando y desapareciendo por horas a varios de ellos. La mano dura del dictador se ha dejado sentir en las ciudades más pobladas y se ha desarticulado a la oposición a meses de las elecciones. Maduro ganará por las buenas o por las malas.

Ante la amenaza de una oposición unificada y apoyando a una candidata viable, el chavismo ha descendido a sus prácticas más viles de control social y persecución política. Aunque la Corte Penal Internacional esté investigando, la diplomacia internacional va a paso de tortuga. Venezuela tiene dictador para rato.