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La dura gestión del desconfinamiento

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El semáforo epidémico que la Secretaría de Salud da a conocer semana a semana, está dejando ver la dimensión del reto que enfrentan los mandatarios estatales en la administración del desconfinamiento, particularmente aquellos que gobiernan entidades con altas concentraciones poblacionales. Ayer, por ejemplo, cinco estados que ya habían avanzado a naranja, Coahuila, Tamaulipas, Guanajuato, Veracruz y Chiapas, optaron por poner el freno y regresar al rojo. Mientras Guerrero, Hidalgo, Morelos y Oaxaca, eligieron pasar a naranja. Se trata de decisiones delicadas que derivan de una evaluación de sus capacidades de gestión de la reapertura por tipo de actividad, nivel de aforo, medidas de sanidad específicas y sobre todo disciplina ciudadana. De la habilidad de pulsar y regular cada una dependerá su éxito o su fracaso. El reto es mayor, pues en la aplicación de las estrategias tienen dos tipos de presiones que se contraponen: las de la economía en picada y las de la propia salud que pueden impactarles si se disparan de más los contagios.

• Contención de Sheinbaum

Hablando de desconfinamiento, nos hacen ver que en una revisión muy somera de las cuentas de redes sociales del Centro de Información Vial de la Secretaría de Seguridad Ciudadana se pueden apreciar indicios de un retorno apresurado de los capitalinos a las calles. Esto, a pesar de que nos encontramos en el color naranja del semáforo, en donde el riesgo de contagio de Covid-19 sigue siendo alto. Tránsito lento por sobrecarga vehicular, marchas, percances… hechos que durante los momentos de mayor confinamiento no representaban afectaciones mayores. De ahí que se reconozca la decisión tomada por Claudia Sheinbaum en el proceso de reapertura de la ciudad. Por lo pronto, anunció el cierre del Centro Histórico el fin de semana y la posposición de la apertura de los centros comerciales hasta el miércoles próximo.

• Cautela de Del Mazo

En esa misma lógica, con pies de plomo, se encuentra el gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo, quien mantiene a su entidad en semáforo rojo, pero encamina los preparativos para eventualmente pasar al color naranja. El mandatario priista anunció que luego de tres semanas de estabilización en ocupación hospitalaria y ritmo de contagios, a partir del próximo lunes se autorizará la apertura de pequeños comercios, como papelerías y refaccionarias; locales de servicios como estéticas, tintorerías y de reparación de electrodomésticos, además de restaurantes, hoteles y centros comerciales con 30 por ciento de aforo e impidiendo aglomeraciones. Es además obligatorio el uso de cubrebocas y la sana distancia. Con estas decisiones el proceso de reapertura de la CDMX y el Edomex (en los municipios conurbados) se empata, para evitar divergencias que pueden provocar caos.

• El caso Coahuila-Durango

Y hablando de acuerdos para enfrentar en conjunto al coronavirus, fueron los gobernadores de Coahuila, Miguel Riquelme y de Durango, José Rosas Aispuro, el primero de filiación priista y el segundo panista, quienes pactaron compartir un mismo sistema de georreferenciación que concentra la información de casos activos, recuperados y defunciones. Esto, nos comentan, con la idea de establecer cercos sanitarios oportunos y frenar que haya más casos positivos de Covid-19, sobre todo, en la zona donde ambas entidades tienen vecindad, es decir en la zona metropolitana de La Laguna. Igual ocurrirá nos dicen con los protocolos de reactivación económica y con las medidas sanitarias, su supervisión y la eventual aplicación de sanciones ante incumplimiento. Lo que no se haga del lado de un estado, impactará al otro. Por eso la importancia de fortalecer criterios similares para La Laguna y de trabajar en unidad, fue la principal consideración del panista.

• Peralta busca endeudarse

El que parece que no está en la lógica de atender la recomendación de no endeudarse hecha por el Presidente López Obrador, es el gobernador priista de Colima, Ignacio Peralta, quien mandó una solicitud a su Congreso local para que le aprueben la contratación de un crédito por 750 millones de pesos. De este total, por cierto, el volumen mayor no es para usarlo en adquisiciones relacionadas con la pandemia del Covid-19 —176 millones de pesos— sino para pagar equipamiento e infraestructura para un C5 —500 millones—. Otra parte —46 millones—la quiere para seguir rehabilitando el Palacio de Gobierno. Nos aseguran que el mandatario estatal no tiene hasta ahora un problema grave por la pandemia, pues tiene apenas 45 por ciento de ocupación hospitalaria y mantiene el semáforo rojo. Como sea, ya pidió permiso para pedir prestado.

• Lo que dice la OMS

Como que agarraron en curva ayer a los representantes de la OMS cuando les preguntaron cómo tendría que ser el desconfinamiento en países como México. “Hay que tener información desglosada por áreas para ver dónde la situación es peor”, fue lo que señaló el director de Emergencias Sanitarias de la OMS, Mike Ryan, tras proponer que la apertura se haga “por zonas”. Puede haber áreas en México donde es importante reducir la actividad o, al contrario, en otros lugares es seguro reanudarlas, agregó. Todo parece indicar, nos dicen, que no tenía conocimiento de la realidad mexicana, lo cual tampoco representa un problema. En el país desde hace un mes hay un semáforo epidémico que regula las actividades generales permitidas y prohibidas. No es echar en saco roto las recomendaciones de la máxima autoridad que gestiona la pandemia a nivel mundial, pero a lo mejor con la idea de no errar, la recomendación fue tan genérica por esta ocasión, y poco útil.