La violencia familiar y sus consecuencias

El problema jurídico-laboral por el Covid-19
Por:
  • antoniof-columnista

"La violencia es el último recurso del incompetente"

Isaac Asimov

En un mundo en que cada día impera más la intolerancia, la falta de respeto, la discriminación, donde el egoísmo y la frustración son parte de la personalidad de los jóvenes, aunado muchas veces a las adicciones del alcohol y las drogas, la violencia familiar ha crecido en nuestro país.

Para proteger a las personas que sufren de la violencia familiar, se han reformado diversas leyes, clasificando, definiendo y sancionando la violencia familiar. En este sentido el Código Civil del Distrito Federal, hoy CDMX, fue reformado dando cabida a un capítulo llamado De la Violencia Familiar, en el cual su artículo 323 Ter señala que “los integrantes de la familia tienen derecho a desarrollarse en un ambiente de respeto a su integridad física, psicoemocional, económica y sexual, evitando toda conducta que genere violencia familiar”.

Por su parte, en el artículo 323 Quater del propio Código Civil define a la violencia familiar como todo acto u omisión intencional, dirigido a dominar, someter, controlar o agredir física, verbal, psicoemocional o sexualmente a cualquier integrante de la familia dentro o fuera del domicilio familiar, y que tiene por efecto causar daño.

Para otorgarle un contenido penal, también se reformó el Código Penal, estableciendo las sanciones a la violencia familiar, en su artículo 343 bis se establece que “comete el delito de violencia familiar el cónyuge, concubino, pariente consanguíneo en línea recta ascendente o descendente sin limitación de grado; pariente colateral consanguíneo o afín hasta el cuarto grado, adoptante o adoptado que habite en la misma casa de la víctima”.

Asimismo, se establece que a quien cometa el delito de violencia familiar se le impondrá de seis meses a cuatro años de prisión y perderá el derecho de pensión alimenticia, sujetándose a un tratamiento psicológico especializado; el delito se perseguirá por denuncia de la parte ofendida, salvo que la víctima sea menor de edad o incapaz, en cuyo caso se perseguirá de oficio.

La violencia en México ha estado creciendo en todos los sectores, incluida la violencia familiar, por lo cual en el año 2018 se abrieron 90,352 carpetas de investigación en esta materia, mientras que en el 2017 se abrieron 82,677 carpetas, es decir, se manifestó un crecimiento del 9.2 por ciento en tan solo un año a nivel nacional; sin embargo, hay estados donde la violencia familiar creció desorbitantemente como fue en Michoacán en un 75 por ciento y Quintana Roo en un 66 por ciento, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Para disminuir los casos de violencia familiar, diversos estudios sociológicos y psicológicos han indicado que se debe replantear el papel del padre y la madre en el hogar, y su relación con los hijos para no afectar la autoestima de la pareja o de los hijos, para tener un dialogo constante en la familia, en virtud de que la falta de afecto es una de las causas que generan inseguridad y frustración y estas a su vez se pueden transformar en violencia.

Por lo anterior, todas las personas deben denunciar la violencia familiar que sufran, pues en la mayoría de los casos se calla por vergüenza o miedo, dando lugar a que se desarrolle más, incluso llegar a niveles mortales, por ello es necesario que las autoridades tengan mecanismos amigables de denuncia para generar una nueva cultura de la denuncia, con ello revertiremos el crecimiento de la violencia familiar, la cual hoy puede sernos ajena pero mañana puede estar en casa.