Este 4 de febrero de 2026 se cumple el 22º aniversario de Facebook, la plataforma que no solo revolucionó las redes sociales, sino que también transformó la manera en que nos comunicamos, compartimos, compramos, e incluso pensamos, en el mundo digital. Lo que comenzó como un proyecto universitario en Harvard se ha convertido en un fenómeno global con un impacto profundo en la vida cotidiana de miles de millones de personas.
Desde sus humildes comienzos hasta su evolución como parte del imperio tecnológico de Meta, la historia de Facebook es también una historia de transformación social, cultural y tecnológica.
- El Dato: Estudios realizados afirman que los usuarios promedios revisan Facebook durante 10 minutos seguidos. Es una plataforma influyente, aunque su uso varía.
El 4 de febrero de 2004, Mark Zuckerberg y sus compañeros de habitación en la Universidad de Harvard lanzaron The Facebook, una red social originalmente diseñada para que estudiantes compartieran fotos y conectaran dentro de su campus. En pocos años, ese proyecto se abrió al público general y conquistó usuarios de todo el mundo, marcando el inicio de una era en la que las relaciones sociales se mudarían al espacio digital.
En menos de una década, Facebook superó a competidores como MySpace e impulsó la expansión de las redes sociales como una forma dominante de interacción en Internet. Su crecimiento fue meteórico: en 2012 ya contaba con más de mil millones de usuarios y continuó expandiéndose en prácticamente todos los rincones del planeta.
La revolución de Facebook no se limitó a crear perfiles o compartir fotos. La plataforma permitió a personas que nunca se habrían encontrado en el mundo físico conectarse digitalmente. Amistades de la infancia, familiares lejanos, colegas y extraños se volvieron parte de redes invisibles pero influyentes. Ya no era necesario estar cerca geográficamente para seguir la vida de alguien: bastaba un clic.
El muro (o feed) se transformó en un lugar donde compartir pensamientos, enlaces, imágenes, vídeos y opiniones. Con herramientas como Messenger y los grupos, Facebook añadió capas de interacción más privadas y estructuradas.
Además, funciones como Safety Check permitieron que la plataforma se usara en momentos críticos para informar que alguien estaba seguro tras desastres naturales o emergencias, ampliando el uso de la tecnología social para la resiliencia comunitaria.
Facebook se volvió un espacio donde no sólo se compartían estados civiles o fotos de vacaciones: también se debatían noticias, política y cultura. Esto, claro, ha sido un arma de doble filo. Plataformas de análisis académico han demostrado cómo Facebook puede estructurar cámaras de eco, espacios donde los usuarios tienden a interactuar sólo con información que confirma sus creencias, polarizando opiniones y reforzando grupos cerrados de pensamiento.
Antes de Facebook, las plataformas sociales eran fragmentadas y estaban limitadas en alcance. Hoy en día, casi cualquier negocio, desde el más pequeño hasta gigantes globales, utiliza Facebook y sus herramientas publicitarias para llegar a audiencias específicas.
Empresas publican anuncios segmentados según intereses, comportamientos y demografía, una práctica que ha remodelado el marketing digital y la economía de la atención. Además, la red social expandió el modelo de negocio basado en datos: cada clic, interacción y preferencia se convirtió en información valiosa para anunciantes y algoritmos.
El crecimiento explosivo de Facebook también trajo controversias. Uno de los casos más notorios fue el de Cambridge Analytica, en el que datos de millones de usuarios fueron utilizados para influir en campañas políticas en la década de 2010.
Además, reguladores en Europa han obligado a Facebook a cambiar cómo recopila y combina datos entre sus servicios sin el consentimiento explícito de los usuarios, sentando precedentes en protección de datos personales.
Estas disputas han convertido a Facebook en un campo de debate sobre privacidad, competencia y responsabilidad tecnológica, temas que son ampliamente discutidos en el mundo digital.
Facebook no ha permanecido estática. Meta ha invertido en tecnologías como Inteligencia Artificial Integrada en sus aplicaciones, realidad virtual y herramientas avanzadas de interacción. En 2025, Meta AI se desplegó para ofrecer funciones asistidas por IA dentro de Facebook, Instagram, Messenger y WhatsApp, facilitando la generación de contenidos y recomendaciones personalizadas.


