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Mazda CX-5 2026 la tuvimos de prueba en Canadá

La tercera generación del SUV japonés estrena diseño, tecnología y una nueva filosofía interior sin perder el enfoque dinámico; la evolución de la imagen busca transmitir madurez

Mazda CX-5 2026 la tuvimos de prueba en Canadá
Mazda CX-5 2026 la tuvimos de prueba en Canadá Foto: Autocosmos

La Mazda CX-5 es, probablemente, el modelo más importante de la marca japonesa en los últimos años. Desde su lanzamiento original en 2012, este SUV se convirtió en el principal referente comercial de Mazda a nivel global y también en uno de los autos responsables de posicionar a la firma como una alternativa con enfoque más refinado dentro del segmento generalista.

Ahora, la tercera generación llega con una misión complicada: evolucionar sin romper con la identidad que convirtió a la CX-5 en un éxito. Para conocerla de primera mano viajamos a Vancouver, Canadá, donde Mazda organizó la prueba de manejo de este nuevo modelo que llega a México con una configuración específica: motor atmosférico, tracción delantera y sin opción turbo.

A simple vista parece una evolución lógica del modelo anterior, pero basta convivir unas horas con ella para entender que hay cambios mucho más profundos de lo que aparenta.

  • 117 caballos de fuerza tiene la camioneta

UNA NUEVA ETAPA PARA MAZDA. La CX-5 2026 no sólo representa una nueva generación de producto, también inaugura una nueva etapa para la marca. Es el primer vehículo en portar oficialmente la nueva identidad visual de Mazda, algo que se nota especialmente en el logotipo actualizado que ahora aparece tanto en el volante como en la tapa de la cajuela.

Aunque conserva la esencia del lenguaje de diseño Kodo, la nueva CX-5 lleva ese concepto hacia una interpretación más limpia y sofisticada. Mazda apostó por superficies menos cargadas, trazos más horizontales y una postura visual más robusta.

El frente cambia de forma importante. La parrilla crece y adquiere una presencia más vertical, mientras que las nuevas firmas luminosas se acercan visualmente a modelos como CX-70 y CX-90. También hay una lectura más clara de volúmenes en salpicaderas y costados, lo que le da una apariencia más sólida sin caer en excesos estéticos.

Mazda asegura que la evolución del diseño Kodo en esta generación busca transmitir mayor madurez visual. Y sí, la CX-5 se siente como un vehículo más premium, aunque sin abandonar la sobriedad que caracteriza a la marca.

Otro punto importante es que las dimensiones aumentaron, a lo alto, largo y en la distancia entre ejes, para beneficiar directamente el espacio interior. Esto permitió mejorar especialmente el área para piernas y hombros, así como incrementar la capacidad de carga.

  • El Dato: La Mazda CX-5 2026 tiene una seguridad automotriz muy completa, con bolsas de aire 360 grados, sensores inteligentes, conducción asistida y frenado inteligente en ciudad.

TECNOLÓGICO Y RESUELTO. Puertas adentro es donde quizá se percibe el salto generacional más evidente.

La nueva arquitectura interior abandona parte del diseño tradicional de Mazda para adoptar una propuesta más minimalista y tecnológica. La protagonista es la pantalla central de hasta 15.6 pulgadas, la más grande instalada por la marca hasta ahora.

Desde ella se administran funciones como clima, modos de manejo, conectividad, navegación y cámara de visión de 360 grados. Aun así, Mazda buscó evitar una experiencia excesivamente digital y mantuvo una interfaz relativamente intuitiva. Para ello hay una barra en la parte baja de la pantalla que nunca desaparece y contiene los controles del aire acondicionado y algunos widgets más, sobre todo del sistema de audio. También hay mejoras importantes en materiales, aislamiento acústico y ergonomía.

Durante la presentación técnica, la marca explicó que parte de la inspiración del habitáculo proviene del concepto japonés “Kigumi”, una técnica tradicional de ensamblaje de madera donde las piezas encajan con precisión sin necesidad de tornillos visibles. Ese principio se refleja en las uniones del tablero, paneles y molduras, donde prácticamente no hay cortes abruptos o terminaciones visualmente invasivas.

Otro cambio importante es la iluminación ambiental, ahora más discreta y sofisticada, además de nuevos asientos que priorizan una postura de manejo más natural. Y justamente ahí está uno de los cambios más notorios frente al modelo anterior.

EL MANEJO EVOLUCIONÓ. La CX-5 anterior tenía muchos atributos dinámicos, pero también una postura de manejo que no terminaba de convencer a todos. El conductor viajaba relativamente alto y con una sensación algo restrictiva alrededor del habitáculo. Mazda corrigió eso por completo.

La nueva posición de manejo es más baja, más relajada y mucho más cercana a la sensación de un automóvil que a la de un SUV tradicional. El volante tiene mejor rango de ajuste y los asientos permiten encontrar una postura más natural desde el primer momento.

Ese cambio parece pequeño en teoría, pero transforma totalmente la experiencia detrás del volante.

Mazda explicó que este replanteamiento responde a uno de sus principios fundamentales: mantener el placer por manejar sin importar el segmento del vehículo. La marca entiende que muchos clientes migraron hacia SUVs, pero no necesariamente quieren perder sensaciones de conducción más cercanas a un sedán.


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