El narcisismo exacerbado, la demanda de reconocimiento, la soledad que tenía y el hogar desestructurado en el que vivía, forman parte de los trastornos de Javier Méndez Ovalle, el joven genio que descuartizó a una adolescente en su departamento de Tlatelolco.
Las confesiones que hizo a las autoridades sobre su crimen permiten conocer este perfil, explica el experto criminólogo y penalista Gabriel Regino García, quien advierte que el suicidio en este joven “es un escenario altamente probable”.
El viernes pasado, La Razón reveló los motivos por los que, a decir de Javier, atacó el 27 de junio de 2013 y le quitó la vida a Sandra Reyes Camacho, de 17 años.
El campeón de física y matemáticas confesó ante el Ministerio Público que agredió a Sandra porque ésta no le creyó que era un genio y se burló de él.
Además, relató que cuando lo buscaba la policía, pasó frente a un grupo de agentes que le seguían la pista en el Estado de México, pero logró escapar de ellos agachándose para que no lo reconocieran.
Ambas confesiones, explicó el abogado penalista, demuestran “la necesidad de reconocimiento y de demostrar superioridad. Estamos ante un caso de un psicópata. ¿Un genio? sí, pero que demanda ese reconocimiento, el cual seguramente no tuvo ni siquiera en su hogar”.
Destaca que en la mayoría de las fotografías de Méndez Ovalle, encontradas por la autoridad, él aparece solo. Quienes están con él son los compañeros de sus competencias de física y matemáticas.
El joven, según las autoridades, solía ser retraído y no mantenía grandes relaciones de amistad y mucho menos de noviazgo. En general, para él, la soledad era algo común.
A decir de Regino García, “por ello comienza con la búsqueda de relaciones vía redes sociales”. A la larga, fue así como se acercó, contactó y conoció a la joven que después se convirtió en su víctima.
En opinión del experto criminólogo, Javier presenta el perfil de un joven que fue víctima de bullying cuando pequeño.
Esto provoca que a su edad actual estalle de una forma incontrolable cuando vive situaciones de rechazo o de falta de reconocimiento, tal y como le sucedió con Sandra, cuando ésta no le creyó que era un genio que estaba por irse a vivir becado a Alemania y le presionó el cuello hasta que dejó de respirar.

