Las primeras horas de 2026 ofrecieron una postal poco común en la Ciudad de México: calles despejadas, avenidas en calma y un silencio inusual tras los festejos de Año Nuevo. Durante un recorrido realizado por La Razón, se observó un flujo vehicular mínimo y una escasa presencia de peatones, una imagen que sólo se repite durante las primeras horas del 1 de enero.
Vialidades habitualmente saturadas lucían despejadas. En Paseo de la Reforma, donde la noche previa miles de personas se concentraron para recibir el Año Nuevo, únicamente permanecían brigadas de limpieza y personal desmontando el escenario y el equipo técnico del concierto de música electrónica con el que se dio la bienvenida al 2026.

Algunos capitalinos aprovecharon la tranquilidad para salir a caminar, andar en bicicleta o recorrer la ciudad sin el tráfico cotidiano. Por ejemplo, Rebeca y Juanjo decidieron comenzar el año fuera de casa. “Lo recibimos con muchas alegrías y con mucha esperanza de que vengan cosas mejores”, compartió Rebeca. Juanjo coincidió en que el inicio del año permite redescubrir la ciudad: “Está muy bien para salir a disfrutarla, está vacía. Normalmente estas calles están muy llenas y ahora se sienten mucho más calmadas”.

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Por su parte, Jared también salió temprano para aprovechar el ambiente. “Vinimos un ratito a pasear en bici, a aprovechar que hay menos gente. La vibra cambia totalmente”, relató. Señaló que el contraste con la noche previa es evidente: “De ayer a hoy el cambio es muy drástico, todo está mucho más tranquilo”.
La imagen de una Ciudad de México despejada sorprendió incluso a visitantes extranjeros. Denis, originario de la capital, recorría Paseo de la Reforma junto a Licet, una estudiante proveniente de Colombia que llegó recientemente al país. “Es difícil ver a la Ciudad de México vacía y hay que aprovecharla”, comentó Denis, mientras mostraba a su acompañante puntos emblemáticos como el Ángel de la Independencia y la Diana Cazadora.
Para Licet, la experiencia fue especial. “Ha sido muy lindo. Ver la ciudad así es muy agradable, incluso el recorrido es más fácil por el tráfico”, señaló. Sobre sus expectativas para el nuevo año, expresó que espera “aprender mucho y vivir más experiencias”.
Otros ciudadanos coincidieron en que el arranque de 2026 se vive con optimismo. “Es una buena oportunidad para salir y disfrutar la ciudad”, comentaron algunos entrevistados, mientras otros destacaron la calma inusual de la capital. “Espero mucha abundancia, muchas cosas buenas y un año lleno de bendiciones”, expresaron.
Conforme avanzaron las horas, la capital comenzó a recuperar poco a poco su dinámica habitual, marcando el inicio de un nuevo ciclo.
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