Elisa y Leonardo, quienes prefirieron usar esos nombres por seguridad, y sus dos hijos adolescentes forman una familia diversa. Ella es una mujer cisgénero y él, un hombre trans. Ambos coincidieron en que el mayor desafío para los hogares como el suyo no está dentro de casa, sino en los prejuicios sociales.
En el marco del Día de la Familia, instituido en 2005 por el entonces presidente Vicente Fox para impulsar el hogar tradicional conformado por padre, madre e hijos. Ahora, en la ciudad, hay más reconocimiento a la diversidad de familias que se forman, como la de Elisa y Leonardo.
- El Dato: En 2024 el INEGI reportó 24 mil 665 matrimonios en la Ciudad de México, de los cuales 550 fueron entre parejas de mujeres y 453 entre hombres.
“Creo que la familia la compones con las personas con quienes te rodeas y con quienes tú quieres. A mí el tema de las familias no me hace tanto ruido el que sea hombre-mujer, dos chicos gays o dos chicas lesbianas, porque siempre he tratado de verlo desde el punto de que, si vas a darle amor a la pareja, a la persona que está contigo y a los niños, es suficiente.
“El problema es radica más en los prejuicios de la sociedad y en la parte de la poca empatía, porque también hay menores que en la escuela tienen esos temas de que los juzgan o los critican demasiado”, dijo Elisa a La Razón.
La Encuesta sobre Discriminación en la Ciudad de México, del Consejo para Prevenir y Erradicar la Discriminación (Copred), muestra que, en sus ediciones de 2013, 2017 y 2021, las preferencias sexuales estuvieran entre las tres principales causas más comunes de exclusión.
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La pareja se conoció en el trabajo cuando Elisa era la jefa de Leonardo. Tardaron varios meses en conectar y su primera plática ocurrió gracias a que compartieron unas gomitas en una reunión.
Ambos dijeron que al inicio de su relación “el machismo, los prejuicios y la violencia” fueron motivos importantes para dudar de su noviazgo, eso cambió cuando trabajaron en superar y hablar sus miedos.
“Le tuve que comentar la situación (que soy un hombre trans), con mi frase matadora le dije: ‘piénsalo y si es un no, no pasa nada, yo lo entiendo’, yo no quería encariñarme más y que fuera peor, pero mira, somos felices”, recordó Leonardo. Ella aceptó y ahora recordó que le respondió que no le importaba si era hombre, mujer, dinosaurio o panqué, pues su forma de ser y sus tratos eran cualidades que le gustaban.
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La respuesta de Elisa marcó un antes y un después en Leonard, quien nació en una familia conservadora con un padre que le mencionó: “así nadie te va a querer” cuando le contó que el cuerpo en el que había nacido no era el que lo representaba.
La integración de la familia fue un proceso sencillo, afirmaron, a pesar de que al inicio el hijo de Elisa, de entonces 14 años, tenía una serie de prejuicios que superaron al hablar entre todos. Desde hace dos años, dijeron, son un hogar con mucha comunicación, amor y con los dos hijos biológicos de Elisa, de 16 y 18 años.
En espacios públicos, la familia no ha enfrentado discriminación ni violencia, pues, aseguró, su dinámica es “la de cualquier hogar con adolescentes”: horarios, bromas, discusiones y afecto.
“Siempre debes de buscar ser feliz, sentirte pleno; no por querer hacer felices a los demás tienes que tratar de fingir o aparentar ser algo que no eres”, mencionó Leonardo.
Actualmente no hay datos oficiales sobre las familias diversas en la Ciudad de México, sólo de aquellas homoparentales (dos padres) y lesbomaternales (dos madres), a pesar de que la conformación se ha ampliado con el paso de los años.
Datos de los Informes de Acciones Ciudad Amigable LGBTTTI, del Copred, revelan que, entre 2021 y 2023, en la capital se registraron 27 adopciones y 24 reconocimientos de niñas y niños por parte de parejas diversas.
En la Ciudad de México, el artículo 11 de la Constitución local, en su apartado H, se reconoce la igualdad de derechos de los hogares formados por personas de la comunidad LGBTTTIQ+, con o sin hijos, que estén casados por el civil, concubinato o alguna otra unión civil.
Elisa y Leonardo contaron que decidieron por ya no adoptar ni recurrir a un tratamiento de fertilidad para ampliar su familia, pues prefieren concentrar su tiempo, energía y recursos en sus dos hijos.
Llamaron a quienes buscan ser padres y madres por primera vez, o ampliar sus viviendas, a hacerlo para ser felices, si así lo desean, pero con responsabilidad, la cual, indicaron, conlleva una educación de los infantes alejada de la discriminación u otros tipos de violencia, para que no reflejen estos comportamientos.
“Soy de la idea de que venimos a esta vida a ser felices, a disfrutar la vida y a vivir, no solamente a existir. Lo importante es una crianza sin prejuicios, los niños, yo siempre he dicho, vienen limpios, sin prejuicios. Si quieren tener una familia o ampliarla, simplemente hay que aprender a guiar a los hijos de una manera en la que, quizás, nos hubiera gustado que nuestra sociedad fuera guiada.
“Sería eso: criar con amor y desde la responsabilidad para no generar adultos que el día de mañana hagan daño, socialmente hablando”, mencionó Leonardo.



