Registra CDMX más 1,100 casos desde 2018

Arman cascarita para visibilizar las desapariciones de menores

Activistas y organizaciones protestan en contra de esta problemática en la ciudad; manifestación, a días del 30 de abril; en lo que va del año las autoridades reportan 126 hechos de este tipo; ahora hay menores buscadores, dice la Redim

Un par de niños juegan futbol en la Glorieta de las y los Desaparecidos, en Reforma, ayer.
Un par de niños juegan futbol en la Glorieta de las y los Desaparecidos, en Reforma, ayer. Foto: Fernanda Rangel›La Razón

A cuatro días de la celebración del Niño y la Niña, activistas y organizaciones defensoras de los derechos de la infancia llevaron a cabo una Cascarita en la Glorieta de las y los Desaparecidos, en Reforma, para visibilizar esta problemática que se vive en la capital, pues hay mil 118 menores con ese estatus.

La directora de la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), Tania Ramírez Hernández, explicó que usaron al futbol para visibilizar la problemática, ya que en 45 días la Ciudad de México será la sede inaugural del Mundial de Futbol, el tercero que se hace en la ciudad.

  • El Dato: De acuerdo con la Comisión Nacional de Búsqueda, entre los ilícitos ligados a las desapariciones están el rapto, la trata, feminicidio, el homicidio, entre otros.

“Imagínate que esas familias no pueden celebrar el Día del Niño. Es un día muy doloroso y lo que les quisimos decir desde esta actividad, es que no están solas, no están solos, porque le puede faltar a una mamá su hijo, pero a toda la sociedad nos faltan los niños y las niñas que han desaparecido”, dijo a La Razón.

La activista destacó que la desaparición de infancias y adolescencias en la capital va al alza, pues, de acuerdo con el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED), en 2018 las autoridades reportaron 18 casos y para 2024 hubo 269.

Si bien un año después los reportes de infantes desaparecidos disminuyó a 164, entre enero y el 26 de abril del año en curso ya suman 126 hechos de este tipo; es decir, 38 menos que el año previo y con ocho meses aún por delante.

“Es también notable cómo la Ciudad de México ha ido incrementando en esos casos (de desapariciones de menores de edad). Todavía hasta los gobiernos pasados parecía que en la Ciudad de México se recibían casos de desapariciones de otros estados, pero es muy claro cómo también ahora es un problema de la capital”, argumentó Ramírez Hernández.

Los datos de la RNPED también muestran que desde el 1 de enero de 2018 y hasta ayer, en la capital había mil 118 infancias de entre 0 y 17 años reportadas como desaparecidas, de las cuales 623 son niñas, 473 niños y 22 corresponden a casos en los que no se ha determinado el sexo.

  • 29 desapariciones de niñas y niños se estima que ocurren a diario en México

Las menores son el grupo más afectado, pues seis de cada 10 casos de desaparición en infancias son niñas, y la alcaldía Iztapalapa, la más poblada, es la demarcación que acapara las desapariciones de niñas y adolescentes al concentrar 122 en esta categoría a nivel capital.

De acuerdo con la directora de la REDIM, las desapariciones de personas menores de edad responden a distintos factores según su edad: entre los cero y cinco años, explicó, hay un número importante de casos que “tiene mucho más que ver con sustracción de menores” o disputas entre personas cuidadoras.

Mientras que de los seis a los 11 años la incidencia de la pelea de tutores disminuye, pero éste es el grupo que más representa las cifras de desapariciones, ya que “el más alto índice está en las y los adolescentes a partir de los 11-12 años”.

  • 56.2 por ciento de los casos de desapariciones de infantes se trata de niñas

“¿Qué es lo que sucede? Sabemos que hay prácticas de reclutamiento forzado en el país y sabemos que la trata sigue estando muy presente. Además, varios de los casos están vinculados a engaños, pues niñas y niños desaparecen tras ser contactados con ‘ofertas falsas de trabajo’, de acuerdo con testimonios de quienes han sido localizados con vida e incluso con promesas de amor”, apuntó.

El aspecto de la trata es relevante, porque la Ciudad de México, como sede del Mundial, enfrenta un riesgo mayor ante el incremento del turismo sexual en eventos masivos que están siendo previstos por el Gobierno capitalino.

Para la REDIM, la desaparición de infancias es un problema nacional, ya que se reportan en promedio 29 desapariciones diarias de niñas, niños y adolescentes, es decir, cada hora y media se levanta el reporte por una infancia desaparecida.

En ese contexto, la “cascarita” que organizaron no fue sólo un juego, sino un recordatorio de que, para cientos de familias en la capital, la infancia sigue marcada por la ausencia, la búsqueda y la exigencia de justicia.

“Queremos imaginar que, en un espacio alegre, dominguero, lúdico como éste podrían estar esos niños y niñas desaparecidos. Vamos a seguir jugando en su memoria, para exigir conocer la verdad sobre su paradero”, dijo Ramírez Hernández.

La ocurrencia
La ocurrencia ı Foto: Especial

INFANCIA BUSCADORA. El aumento de las desapariciones también configura la vida de las familias, en las que, en muchos casos, niñas y niños quedan al cuidado de abuelas, padres, tíos u otros familiares que, al mismo tiempo, participan en la búsqueda de personas desaparecidas. Para Ramírez Hernández, esta realidad da lugar a una categoría cada vez más visible: la “niñez buscadora”.

El término, contó, surgió en un acto en la Glorieta de las y los Desaparecidos, cuando mientras pintaba una cartulina con niñas y niños no encontraba cómo nombrar su papel. Uno de los menores presentes le dijo: “la niñez buscadora”, una expresión que se quedó.

Ramírez Hernández rechazó nombrar a estas infancias como huérfanas, pues sostiene que no se puede hablar de orfandad cuando no hay certeza sobre la muerte de sus familiares desaparecidos, y que hacerlo invisibiliza la condición de búsqueda en la que viven.

En ese contexto, explicó la activista, hay infancias que buscan involucrarse activamente en las labores para localizar a sus seres queridos, mientras que otras permanecen en casa como una forma de resguardo emocional.